Cómo es la experiencia de usuario con el Moto Z2 Play
Comprobamos su evolución con respecto a la primera versión y utilizamos los módulos que llegaron para sumarse al entorno del celular convertible.
Cuando uno utiliza durante algunos días el Moto Z2 Play, descubre que cumple acabadamente con las exigencias de la mayoría de los usuarios de móviles: su pantalla de 5,5" Super AMOLED tiene resolución Full HD. Si bien existen paneles con más píxeles en el mercado, la experiencia dice que la mejor relación precio-calidad se da en los displays Full HD.

Por otra parte, su procesador octa-core de 2.2 GHz Snapdragon 626 responde con solvencia al uso habitual, mientras que su almacenamiento interno de 64 Gb se impone como espacio necesario y suficiente para no quedarse corto aun tomando muchas fotos y videos. A esto se suma el poder integrar una microSD y pensar en duplicar el almacenamiento con una tarjeta de 64 Gb.

Su memoria de 4 Gb no se agota fácilmente y, en nuestro caso, no nos hemos visto forzados a reiniciar el equipo para recuperar Gigas libres en la RAM. Respecto a la batería, si bien es algo menor a la de la primera versión (ahora con 3.000 mAh) nunca nos dejó sin energía, aunque la jornada terminara entrada la madrugada. Su función Turbo Power está ahí para auxiliar con carga rápida en caso de necesitar un aventón para terminar el día. Al ser más acotada, permite lograr un equipo sobrio y elegante, más delgado (5,9 milímetros de espesor) y más liviano (145 gramos), lo cual se agradece al ser utilizado en conjunto con los Mods.

Para los defensores a ultranza del Android puro, encontramos que al sistema operativo del Z2 Play no le falta ni sobra nada: fluye con solvencia, y eso es todo lo que necesitamos.

Sensor de usos múltiples
El sensor de huellas digitales de la parte inferior de la pantalla reacciona al instante (como sucedía en la primera versión); su mayor atractivo radica en la posibilidad de reemplazar los tres botones Android por gestos en el sensor. Esta función permite ganar espacio útil en la pantalla aunque, desde luego, lleva al menos un par de días acostumbrarse. Las cámaras muestran un desempeño satisfactorio, tanto la principal con sensor de 12 Mp y enfoque automático láser (con alcance extendido de hasta 5 metros) como la frontal (con sensor de 5 Mp), que incorpora un lente con mayor ángulo (85°) y su mayor novedad: un flash de doble led en el frente que permite tomar selfies aun en condiciones de extrema oscuridad.

Probando Mods
A los módulos iniciales que ya hemos probado y descripto antes (como el True Zoom 10x desarrollado por Hasselblad y el proyector Insta-Share) se les sumaron en esta segunda edición del Moto Z Play la evolución del parlante JBL SoundBoost y el Power Pack de Insipio, que ahora incorpora carga veloz TurboBoost.
De estos últimos probamos el nuevo SoundBoost, que suma color y la posibilidad de controlar su ecualización desde una aplicación del fabricante JBL, lo cual nos resultó interesante (en especial cuando los gustos y estilos musicales son variados). Además, cuenta con mayor capacidad de batería, lo cual nos permitió escuchar música por más de ocho horas.

Los Mods realmente nuevos son dos: el GamePad, que convierte al equipo en una auténtica consola de juegos portátil, integrando los joysticks de control dual. Utilizándolo, pudimos comprobar que todos los juegos disponibles en el Play Store responden a la perfección, ganan jugabilidad y se hacen más divertidos. Juegos tradicionales como los de carreras automovilísticas o de fútbol toman otra dimensión con el GamePad, accesorio que además integra una batería de 1.035 mAh para complementar la del teléfono.

Finalmente, otra novedad es el módulo que añade una cámara 360°. Este atractivo formato de imágenes y video se simplifica con este Mod que captura video 4k interactivo en 360° con audio 3D envolvente, lo que implica que el audio sigue la dirección en la que el usuario mira. También permite capturar una perspectiva completa hacia atrás o adelante con un ángulo amplio de 150°.

