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Salzano y la arquitectura

Descriptiva como pocas, la pluma de Daniel Salzano fue capaz de crear un estilo para contar cómo es Córdoba y su gente, el trazado de calles, el centro, los barrios y, por supuesto, las casas. De allí que es fácil relacionar su literatura con la arquitectura.

02 de enero de 2015 a las 11:31 a. m.
Especial
Salzano y la arquitectura

Muchas de las crónicas de Salzano reflejan una auténtica memoria descriptiva. Realizó con sus manos el relevamiento más completo de la ciudad que vivió y compartió generosamente con cada uno de nosotros.

De todos sus textos, hemos elegido uno, arbitrariamente. Podría haber sido cualquiera, pero el que se incluyó en el libro “El muchacho que no sabía llegar al fondo de las cosas” (Textos Barrados, 2003. Córdoba, Argentina) bajo el título de “La casa”, cuenta detalladamente la historia de un pueblo que construye, que elabora sus costumbres y la manera de aferrarse a un techo, algo que no resulta simple por estos lados de la tierra.

La Casa

Después de techar la casa / de la calle Lamadrid / alguien propuso hacer una foto colectiva / yo soy ese pibe que se asoma / por debajo de la mesa.

Para edificar la casa / de la calle Lamadrid / mi papá hizo cola en el Banco Hipotecario / y cuando supo que debía llenar la solicitud con letra de imprenta / palideció / Llevaba plata para estampillas / llevaba libreta de enrolamiento / la libreta de familia / los cordones bien atados / Pero nadie le había dicho que tenía que escribir con letra de imprenta.

Durante un par de años / fuimos todos los fines de semana / a la obra de la calle Lamadrid / Mi papá se ponía una camiseta con agujeritos / hacía la mezcla / y si me portaba bien / me dejaba enderezar los clavos con un martillo Made in Germany / ¿Qué quiere decir Made in Germany? / A veces daba grandes zancadas a través de las paredes invisibles y decía / acá vamos a escuchar los partidos  los domingos.

Me gustaría hablar un poco más de la foto / de la calle Lamadrid / pueden verse algunos matorrales / una pila de mosaicos de granito / y sentados sobre unos sillones de mimbre destrozados /  los invitados / Algunos con el vaso y otros con el puño levantado

Ah si los hombres pudieran señalar / lo que verdaderamente aman  / yo señalaría al pibe que se asoma por debajo de la mesa / Tan contento se lo ve / tan seguro como Robin durmiendo por primera vez en el Palacio de Batman

Si los nuevos dueños / de la casa de la calle Lamadrid / me dejaran entrar / yo podría señalar exactamente / el lugar donde escuché los mejores partidos de mi vida