Marilyn Monroe, la rubia eterna
Pasado medio siglo de la su trágica muerte, una frondosa serie de libros, películas y homenajes echan luz sobre su intimidad y la reafirman como uno de los íconos eróticos más fascinantes e imperecederos de la historia.
Su vida fue un destilado de mitos: nacida en la periferia de Los Angeles, abandonada por madre esquizofrénica y padre borracho, macerada en una infancia de abusos. De ahí a los brazos de los íconos de la época, como el beisbolista Joe Di Maggio, el dramaturgo Arthur Miller, los hermanos Kennedy o el cantante Frank Sinatra, previa conversión a muñeca brava apta para el consumo de masas. Si a este cóctel se le agrega soledad, inseguridad y un vademecum de sedantes en la mesa de luz, ya se explica cómo pudo instalarse como ícono mitológico de una época a cambio de ser deseada por toda la eternidad. Hasta su desenlace es legendario, con su lastre de cuento de hadas desventurado. Por eso, el relato sobre la vida de Marilyn Monroe se reescribe cada día al gusto de quien lo manufactura, hasta difuminar su existencia real, ese “privilegio” que la cultura pop norteamericana reserva a los que abandonan la vida de modo prematuro.
Leé la nota completa en Rumbos Digital

