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Cómo es vivir en una casa en movimiento

Dos artistas norteamericanos crearon una casa para reflexionar sobre la relación entre el hombre y el hábitat. 

16 de septiembre de 2016 a las 08:58 a. m.
Especial
Cómo es vivir en una casa en movimiento

Construir una casa que gira con el viento es una propuesta desde ya singular y arriesgada para cualquier arquitecto. Es el caso de Alex Schweder y Ward Shelley, dos artistas que viven en una casa muy particular, surgida de un proyecto tan curioso como inédito.

Su intención fue explorar cómo el hábitat nos afecta psicológicamente, a partir de una reflexión sobre nuestros lugares de residencia y cómo influyen en la forma de vivir, sensaciones, rutinas, comodidades e incomodidades. Bautizada como Reactor, su creación está ubicada en el Omi International Arts Center, en Ghent, Nueva York: su movimiento por doble partida, con inclinaciones en función del vaivén interior y exterior, es posible a partir de asentarse sobre un pilar de hormigón sobre el que bascula la casa.

Estancia inaugural

Los padres de la criatura decidieron habitarla durante cinco días para inaugurarla, si bien la casa se exhibirá durante dos años. Durante ese tiempo, la casa cobró vida: definitivamente, no es lo mismo verla vacía que con moradores, con el atractivo añadido de que sus paredes son de cristal.

El reto era tanto disfrutar o quizá padecer, según se mire, el movimiento continuo que realiza la casa en función del viento y combinarla con el control de los suyos propios, otra fuente de movimiento (al igual que ocurre en la naturaleza, en permanentes cambios).

Una increíble experiencia

Hay un instante en el que "se levanta el viento y comenzamos a girar. Siento que empiezo a enamorarme", escribe Schweder.  "Es grandioso, los movimientos son elegantes y oceánicos y siempre hay algo que mirar", afirma Shelley. Su paisaje natural ofrece interesantes vistas, siempre nuevas, pues la naturaleza es así, cambiante, aunque sólo sea en pequeños detalles.

A su vez, el movimiento de la casa cambia las sombras, con lo que en muchas ocasiones se han visto obligados a moverse en busca de ella. Finalmente, al igual que dijo su compañero, Shweder también se maravilla con el hecho de que “el sueño aparezca y desaparezca con la luz del sol”.