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Iluminación de áreas de trabajo: óptima y eficiente

Cómo mejorar la capacidad de trabajo. Razones y factores para cambiar la iluminación. Claves para conseguir el equilibrio entre la luz artificial y la natural.

19 de octubre de 2014 a las 12:01 a. m.
Iluminación de áreas de trabajo: óptima y eficiente
Uso racional: a través de sistemas dimerizables.

La iluminación de los espacios de trabajo es un aspecto clave, por la cantidad de horas de uso que implica. Cualquiera sea el lugar en cuestión, contar con una buena luz es una condición a tener en cuenta desde el inicio de un proyecto.

Según Liliana Guarín, vocera de Osram, este detalle no siempre es materia de asesoramiento ni integra las decisiones estratégicas de los responsables de las empresas o de los propios interesados. “Es usual que en el debate de estos temas aparezcan los costos excesivos como un argumento para no dedicar parte del presupuesto a la implantación de nuevas tecnologías”, asegura la especialista.

Ahorro y prejuicios

Así, la iluminación en la zona de trabajo o en la oficina es un tema que tiende a pasar inadvertido o al que no se le brinda la importancia que merece. “Muchas veces, al abordar la cuestión y ejecutar acciones en ese sentido, se considera que la implantación de tecnologías es un gasto excesivo que tendrá poca efectividad en la salud financiera de la empresa. Sin embargo, algunos directivos logran advertir que los pequeños cambios pueden generar grandes beneficios, directos e indirectos”, añade Guarín.

Luego, destaca: “esto se debe a que, además de la posibilidad de reducir hasta un 90 por ciento el consumo de energía eléctrica con las tecnologías más eficientes, como los LED, un buen sistema de iluminación es capaz de estimular la productividad del equipo, afectar el estado de ánimo y crear una sensación de bienestar a los empleados”.

A modo de ejemplo sencillo, el simple cambio de un tubo fluorescente T8 por un T5 (diámetro menor) puede causar una reducción en el consumo de energía de hasta un 30 por ciento. Cuando se piensa en los sistemas que utilizan más de 200 lámparas a la vez, se observa una reducción significativa en la factura.

Mejora el ambiente laboral

Para proporcionar confort visual, los especialistas sostienen que es esencial que las lámparas estén correctamente instaladas y que la luz emitida sea amable para la gente y sus actividades. Por ello, se deben tener en cuenta algunos criterios, tales como la instalación de las bombitas en los lugares correctos, a fin de no “pelear” con la iluminación natural y dar prioridad por sistemas de iluminación dimerizables, es decir aquellos que permiten utilizar racionalmente la iluminación reduciendo el gasto de energía.

Para tener en cuenta

Otro detalle importante en la iluminación de la oficina o sector de tareas es la posición de las luminarias, que deben ser instaladas a lo largo de las ventanas, es decir, colocadas en doble fila, en el techo, separados por un “pasillo” iluminado por la luz externa. Esta disposición establece una relación para complementar la luz natural, que puede adentrarse en el espacio por la superficie trans­parente (ventana). De esta manera, es posible instalar un número menor de artefactos y aumentar la eficacia en la distribución de luz.

Finalmente, no siempre 

es necesario que la zona se en­cienda en su totalidad, especial­mente cuando sólo se ocupa una parte de la misma. En ese marco, la elección de una división de las órdenes de encendido (es decir, la instalación de grupos de luminarias que funcionan por separado) es una alterna­tiva recomendable. Este método hace posible garantizar que sólo se utilicen las luces nece­sarias en los momentos ade­cuados.

Equilibrio

La iluminación natural es una aliada que puede dar un “descanso” a varios puntos de luz. Pero, la propuesta no se traduce en instalar aberturas indiscriminadamente; el reflejo puede llegar a ser molesto y perjudicial para la vista. Esto se da cuando se instala una pantalla que recibe la luz directa de una ventana próxima.

Otra clave es el equilibrio: la iluminación debe ser lo más pareja posible, para que la vista no tenga que acomodarse constantemente a cambios repentinos de sectores bien iluminados a otros oscuros o en penumbras. Tiene que haber una luz general baja, para que el ojo no tenga que esforzarse en hacer adaptaciones bruscas. Las luces focalizadas deben acompañarse con las generales.