El policarbonato, un material versátil
Las principales características de un recurso no muy utilizado, pero que cumple diversas funciones que lo hacen apropiado para la construcción.
El policarbonato es un material que irrumpió en la construcción y luego perdió su impulso detrás de otros. Principalmente, frente al cristal: la mayoría de diseñadores, arquitectos e ingenieros prefieren colocar el vidrio en detrimento del policarbonato.
Sin embargo, y a pesar de no tener la misma difusión que sus competidores, las ventajas de este material son muchas:
Transparencia. Es su principal característica. Puede ser adecuadamente coloreado para modular la transmisión de la luz y mejorar el efecto de sombra, reduciendo así el sobrecalentamiento. Con el uso de pigmentos, se pueden lograr efectos estéticos diversos.
Versatilidad. Se puede emplear en cerramientos verticales, en cubiertas y en terrazas, aunque el uso más frecuente es el de cubrir elementos de mobiliario urbano, como marquesinas y cartelería. Por otro lado, una gran ventaja del policarbonato es su ligereza en relación a su resistencia. Esto hace que sea un material con grandes posibilidades dentro de la construcción. De hecho, puede adoptar distintas formas, lo que le hace ideal para cubrir cúpulas, bóvedas o cualquier tipo de cubierta.
Seguridad. También se lo reconoce por su resistencia. Esta característica hace que resista los golpes o rayones; en este aspecto, resulta mejor que determinados tipos de vidrio, que debido a su fragilidad deben protegerse ante posibles accidentes.
Aislamiento. El policarbonato se suele producir en forma de estructura alveolar; esto, además de aportar resistencia mecánica, proporciona un importante aislamiento térmico y acústico. Al fabricarlo con esta morfología ahorra en costes, ya que no es necesario incorporar posteriormente distintas láminas (como sucede con las carpinterías de vidrio)
Costo. No es un material caro, de hecho en relación, si se tienen en cuenta sus ventajas, el policarbonato es muy barato.

