Diseño: proyectar para incluir
Nuevo concepto. La tendencia en arquitectura busca acompañar la legislación vigente y eliminar barreras estructurales.
Las escaleras y desniveles sin rampas ni ascensores, puertas giratorias estrechas, servicios sanitarios inadecuados, son algunas de las barreras arquitectónicas y urbanísticas que se presentan a las personas con discapacidad. Alejandro Rojo Vivot, comunicador y especialista en el tema, sostiene que “estas barreras estructurales son dificultades creadas por el hombre mismo, que se olvida de las particularidades de gran parte de la población. Muchas de estas dificultades son mantenidas por razones estéticas o de economía, entorpeciendo la vida de una buena parte de la población”.
Mas allá de estas apreciaciones, la arquitectura como disciplina se plantea la necesidad de crear permanentemente las condiciones para que todas las personas con impedimentos puedan realizar el mismo tipo de actividades que aquella que no los tiene.
Para lograr ese cometido, se recurre a ayudas técnicas y conceptuales dado que desde el mismo momento de la gestación del diseño de un edificio o una intervención urbana, deben tenerse en cuenta varios aspectos que son de fundamental importancia.
Se han esperado muchos años para ver lo que hoy parece algo razonable y accesible. Lo cierto es que la inclusión promovió normativas urbanas y edilicias que apuntan a un concepto de arquitectura universal, es decir que contemple a todos, que los incorpore. Pero no solo es tratar de hacer una arquitectura para discapacitados sino también accesible a un adulto mayor, una embarazada, una mamá con cochecito.
Es decir para todos aquellos que requieren de una arquitectura amable, que les haga más fácil acceder a lo que necesiten por sus propios medios.
Diseño Universal. Los derechos de las personas con discapacidad están amparados en la Ley Nacional 24314 y sus modificatorias. Esta define los aspectos que deben contemplarse a la hora de diseñar y construir edificios. La Provincia de Córdoba adhirió a esa norma mediante la ley 8.501. El municipio también se allanó a través de la ordenanza 10291, Decreto 2999.
En este sentido, el Colegio de Arquitectos de Córdoba, en su Guía de Trámites para Obras, remarca que una persona que tiene alguna incapacidad “se transforma en discapacitado cuando debe interactuar con su entorno. Y este casi siempre no está en estado natural puro. Muy por el contrario, es producto del diseño y materialización del hombre (en este caso el proyectista)”.
“Por lo tanto –dice la Guía–, lo que lo hace discapacitado es el entorno, y los profesionales de la arquitectura pueden evitar eso en gran medida al incluir pautas de accesibilidad en los proyectos, de manera que permitan interactuar a las personas en forma autónoma con el mismo”. Estos objetivos tienen su abordaje desde lo que se conoce como el Diseño Universal.
Este diseño se proyecta para obtener una mejor calidad de vida para todos los ciudadanos. Es el arte y desafío de proyectar para todos.
Para la arquitecta Cecilia Bitar, especialista en el tema, es pensar que “el mayor número de población pueda hacer uso de los objetos y los espacios. Lo mejor que nos puede pasar como sociedad y de manera individual, es poder usar los espacios u objetos de manera autónoma y en condición de seguridad, equidad y confort. Esta es la meta de todo diseño accesible”.
Los Principios. Con la premisa de diseñar para incluir a todos, el Diseño Universal se basa en 7 principios esenciales:
• Igualdad de uso. El diseño debe ser fácil de usar y adecuado para todas las personas
• Flexible. Se acomoda a una amplia gama y variedad de capacidades individuales.
• Uso simple y funcional. Simple de entender, sin importar la experiencia, conocimiento, idioma o nivel de concentración del individuo.
• Información comprensible. El diseño comunica la información necesaria al usuario, aunque éste posea una alteración sensorial. Utiliza distintas formas de información (gráfica, verbal, táctil).
• Tolerancia al error. Reduce al mínimo los peligros y consecuencias adversas de acciones accidentales o involuntarias.
• Bajo esfuerzo físico. puede ser utilizado eficiente y cómodamente con un mínimo de fatiga física.
• Espacio y tamaño para el acercamiento y uso. Es necesario disponer espacios de tamaños adecuados para la aproximación, alcance, manipulación y uso, sin importar el tamaño, postura o movilidad del individuo
Todo para todos. Diseño universal es un marco de trabajo para que el diseño de lugares, cosas, información, comunicación y políticas sea utilizable por la mayoría de personas en el más amplio rango de situaciones, sin necesidad de un diseño especial o separado.
El experto
Cecilia Bitar / Especialista en diseño accesible .
Para Cecilia Bitar, lo primero es superar las barreras sociales y culturales, lo demás no presentaría dificultades. Sostiene que “la accesibilidad es la suma de acciones individuales que realizamos diariamente. Un inspector debe controlar la buena ejecución de un rampa de acceso, un portero de edificio debe sacar la basura en el horario adecuado y no obstruir la vereda para el paso de peatones, una empresa constructora debe tener bien materializada su vereda para la seguridad de todos, un automovilista no debe estacionar su coche en una rampa, y así cada uno, cada día, puede contribuir a una sociedad más justa e inclusiva”.
Córdoba inaccesible
“En estos últimos 20 años, hubo muchísimos avances en la temática, pero aún falta mucho. En general el tema no es de agenda pública, fueron hechos aislados los que permitieron el avance. En Córdoba no hay políticas al respecto, ni a corto ni a largo plazo, de adecuaciones para lograr una ciudad más segura y más inclusiva” sostiene la arquitecta Bitar.
Pero más allá de las normas y conceptos que promueven la accesibilidad, nuestra ciudad presenta serias barreras para las personas con movilidad y comunicación reducidas. Los espacios urbanos, la falta de ordenamiento del equipamiento público, ausencia de planes de accesibilidad y de un diseño apropiado, son un verdadero compendio de trabas y dificultades.
Como muestra, puede remitirse al transporte público de pasajeros, en el que apenas el siete por ciento de la flota está adaptada para usuarios con movilidad reducida. Son apenas 55 ómnibus del total de más de 700 que poseen las tres empresas concesionarias del servicio en la Capital provincial.

