De ciudad floreciente a fantasma radiactivo
Afectada por el accidente nuclear de Chernobyl, Prípiat lleva 30 años suspendida en el tiempo. Edificios y emblemas de otro tiempo.
Existen en todo el planeta multitudes de pueblos y ciudades fantasma, pero probablemente, la más significativa sea Prípiat. Otrora floreciente residencia de unos 5 mil habitantes, ubicada al norte de Ucrania en la región de Kiev, en cercanías de la frontera con Bielorrusia, la actual Belarús, debe su nombre al río que atraviesa la ciudad.
Es trágicamente conocida porque el 26 de abril de 1986 se produjo la explosión de un reactor de la planta nuclear de Chernobyl (emitió 400 veces más radiación que la bomba atómica de Hiroshima), por lo que la ciudad se vio afectada y debió ser evacuada, tarea que realizó el ejército soviético en tan sólo tres horas.
Fue fundada en 1970 para dar hogar a los trabajadores de la central nuclear y a sus familias. Debido a su posición geográfica en un clima relativamente templado y un suelo muy fértil, la ciudad comenzó a desarrollarse y se convirtió en una de las zonas más agradables para vivir en toda la antigua Unión Soviética (URSS). En apenas 16 años, la población superó las 40 mil personas.
Los primeros habitantes fueron los constructores, que ganaron experiencia, junto con varios políticos soviéticos desde todos los extremos de la URSS. Prípiat estaba compuesta por varios vecindarios, con un radial atravesando el centro de la ciudad.
Se destacaban numerosas señales y paneles luminosos, acompañados de decoraciones de cerámica en las fachadas de los edificios. La belleza tenía que ser fundamental para los trabajadores de la central, y por eso se contrataron arquitectos soviéticos progresistas que pudiesen visualizarlo.
Entre los sitios más hermosos de la ciudad se destacaban la entrada a la población, el Centro Cultural Energetik, el Edificio de Administración, el Café Prípyat (que se encontraba cerca del río) y, en el centro, el Bulevar Lenin. La creatividad era aprovechada por los arquitectos ciudadanos, que la incorporaban en el paisaje urbano.
En estos 30 años transcurridos, la ciudad quedó totalmente suspendida en el tiempo; aún se encuentran símbolos comunistas, por ejemplo, en la casa de voto, todavía están las urnas y los carteles que se mostrarían el 1 de mayo. Sobre el edificio de gobierno, persisten los escudos de la URSS y de la República Socialista Soviética de Ucrania.

