Un BMW con 500 caballos: el M4 M Performance
Un cupé con diversidad de accesorios probado en un banco de potencia que muestra de lo que es capaz.
Este BMW M4 cupé especial se destaca por la calidad y diversidad de sus accesorios. Comenzando por los elementos estéticos de la carrocería, lo primero que sobresale son los riñones del frontal en color negro brillante; le siguen piezas pintadas en negro y rejillas laterales situadas en las aletas delanteras que albergan los logotipos de M4.
Las dos cubiertas de los espejos retrovisores exteriores BMW M Performance están fabricadas en fibra de carbono; el pequeño alerón posterior, el difusor situado entre las salidas de escape, las bandas laterales en color negro que unen ambos ejes y el suplemento son de carbono, mientras que el escape es de titanio. Estéticamente esos son los elementos específicos de BMW M Performance que luce la unidad, aunque el color Sakhir Orange de la carrocería, las llantas de 19 pulgadas pintadas en color negro y los frenos carbono cerámicos con sus características pinzas de freno en color dorado suman al conjunto general.
Pasando al interior, los accesorios de M Performance se distribuyen por el habitáculo con criterio: aunque el M4 Coupé incorpora ya de serie la moldura del salpicadero y la de la consola central en carbono, a estas se sumaan en la unidad de referencia molduras de los tiradores de las puertas en el mismo material y una preciosa empuñadura del freno de mano de carbono con fuelle de Alcántara. La palanca de cambios de la caja DKG, de reducido tamaño, también puede ser elegida en fibra de carbono, con la posibilidad de contar con la moldura en el mismo material y con recubrimiento exterior en alcántara.
El volante con alcántara para tapizar el aro y la moldura central en fibra de carbono también es exclusivo del listado de accesorios M Performance. Este volante, además de proporcionar buen tacto cercano al de un coche de competición, incorpora en la parte superior el display RACE, una diminuta pantalla OLED en la que se pueden ver todo tipo de datos sobre el coche o sobre los tiempos que marca.
En la zona del aro que rodea a la pantalla RACE se sitúan a derecha e izquierda los indicadores de cambio de marcha LED bicolores, una serie de luces verdes y rojas que se pueden configurar desde el menú de la pantalla para que se comiencen a iluminar al régimen que se elija.
Un banco de potencia permite comprobar de lo que es capaz este coche: hay que considerar que los motores turboalimentados de geometría variable como los que monta este coche hacen que los bancos de potencia no comprendan muchas veces qué está pasando y por tanto desconecten la tirada. Ese fue el caso, dado que este motor entrega todo el par motor tan pronto que el banco detectaba que algo raro estaba pasando y desconectaba la tirada por seguridad. No es para menos, ya que 550 Nm de par a 1.850 RPM es una cifra tan bestial que literalmente lo sacaba de sus casillas. Así, el propietario del banco tuvo que configurar adecuadamente los parámetros, haciéndolos más permisivos para que nada fallase.
En quinta velocidad (en sexta y séptima el desarrollo es tan largo que no iba a permitir hacer la tirada completa), el BMW comienza a subir de velocidad con las ruedas posteriores corriendo sobre los rodillos. El sonido recién empieza a ser escandaloso al alcanzar las 4.000 RPM; a partir de ahí, el tono que emiten los escapes M Performance se convierte en una melodía gruesa, grave y constante. Mientras va reduciendo poco a poco la velocidad, la pantalla del banco permite apreciar que el coche ha marcado 482 caballos de potencia, 45 caballos más que la potencia oficial declarada para un M4 de serie.
Con un par de ajustes al banco y vuelta a la carga, el coche empieza a estirar en quinta y en un minuto alcanza el régimen máximo de giro a poco más de 7.000 RPM. El sonido del escape se vuelve más bonito, y la pantalla acusa 493,2 caballos a 6.920 RPM. Es decir, 62,2 caballos más que los que ofrece el modelo de serie y récord para un M4.

