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La exclusividad sí se mancha

De etiqueta. Antes de la inminente llegada de la nueva generación de la pick-up de Chevrolet, en junio, nos pusimos al volante de la edición más glamorosa de la S-10. Se apellida High Country y, pese a su mayor lujo, no pierde sus aptitudes para el off-road.

02 de abril de 2016 a las 12:05 a. m.
Elvio Orellana / Especial
La exclusividad sí se mancha
La estrategia de la marca fue subirse a la ola de “chatas” lujosas que apareció en estos últimos años.

El hecho de que una camioneta hoy se codee a nivel confort con los exponentes más suntuosos del mercado era totalmente impensado hace un par de años atrás. Lo cierto es que se produjo un cambio de hábito entre los conductores, y aquella camioneta sobria, de grandes proporciones, destinada totalmente para el campo, empezó a ser vista con buenos ojos para el uso urbano.

La primera pick-up con un interior y un andar similar al de un auto que tuvo buena cabida fue la Volkswagen Amarok. Hoy, si bien el segmento de las camionetas sigue siendo el más buscado para el trabajo duro, cada vez más marcas cuentan con ediciones suntuosas. Chevrolet sumó a la S-10 High Country, una versión cargada de soluciones que enaltecen su estética y confort.

Lo que toca, lo hace lujoso

El apellido High Country es ya conocido dentro de la marca (se la utiliza en las pick-ups de lujo de GM en Estados Unidos), aunque en estas latitudes resulta una novedad. La cuestión es que todo lo que está bajo esta denominación se “empapa” de exclusividad.

Esa fue justamente la estrategia de la marca para subirse a la ola de “chatas” lujosas que apareció en estos últimos años. Hablamos de la Amarok (Ultimate), Ford Ranger (Limited) y la Hilux (SRX). En el caso de la High Country, hay que decir que utiliza la plataforma que la S-10 adoptó en el 2012 y que se forja sobre la base de la versión LTZ, la tope de gama hasta la llegada de esta nueva edición que probamos.

18 pulgadas. Tiene sus imponentes llantas con acabado pulido y detalles en negro.
18 pulgadas. Tiene sus imponentes llantas con acabado pulido y detalles en negro.

Se distingue por...

La manera en la que esta particular S-10 toma distancia del resto de la saga es a través de una serie de accesorios que le quedan muy bien. El más original de todos (y el que difícilmente se pueda comprar en un negocio de implementos 4x4) es la barra trasera aerodinámica, que le otorga un toque más deportivo, aunque seguramente no es tan resistente como las convencionales cromadas. Lo que será agradecido por los usuarios de camionetas es la lona cobertora de la caja, de gran utilidad a la hora de proteger la carga.

Pero, la caja no está protegida de rayones; aquí recriminamos la ausencia del protector plástico de la caja, algo que la Nissan Frontier NP300 ofrece de serie. Gustan sus imponentes llantas de 18” (17 en la LTZ), con acabado pulido y detalles en negro. El frontal de la High Country se caracteriza por una defensa y ópticas delanteras que presentan el interior oscurecido, mientras que las barras del techo incorporan portaequipajes transversales.

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Mejoras adentro

La mayor distinción pasa por el tapizado símil cuero en color habano. Después, la calidad sigue siendo la misma, y en este punto hay rivales que la superan en terminación y en tecnología.

Su plancha tiene uno de los diseños más llamativos, con el gran selector circular de climatización como actor central. Por encima se ubica el centro multimedia MyLink, además del GPS. Esta versión suma cámara de retroceso, que no estaba presente en ninguna variante. Las imágenes de lo que ella filma se proyectan en una modesta pantalla táctil de 7”. En seguridad, sólo ofrece dos airbags frontales.

Finalmente, el control de estabilidad y tracción es de serie, al igual que el control de descenso. Dispone de 5 cinturones inerciales, aunque tiene 4 apoyacabezas y no posee ganchos de sujeción Isofix para sillas infantiles.

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Dinámica

Lo primero que uno experimenta es la cómoda posición de manejo que se obtiene. La gran responsable de ello es su butaca con ajustes eléctricos, que soslaya la ausencia del ajuste de profundidad del volante. La habitabilidad de las cinco plazas es excelente, siendo una de las referentes del segmento en ese aspecto. Gracias a su sistema de suspensiones, tiene un andar suave y uno se acostumbra a que en caminos en mal estado la suspensión absorba todo, sin generar rebotes. La suavidad en ruta y sobre el cemento en buen estado es lógicamente mayor, y aquí se experimenta el empuje de los 200 CV de su motor turbo diésel 2.8. En barro, la camioneta invita a encarar de todo, pero notamos que en huellas realmente profundas patina un poco de más. Creemos que el motivo de eso son sus neumáticos, que no son uso mixto. El consumo es adecuado transitando en ruta, pero elevado en la ciudad, donde recorre 7,2 kilómetros con un litro de diésel premium.

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Ficha técnica

Modelo: Chevrolet S-10 High Country

Fabricado en: Brasil

Garantía: 3 años o 100 mil kilómetros

Motor: diésel con inyección electrónica Common Rail con turbo compresor de geometría variable 2.8 litros de 200 CV

Caja: automática de 6 marchas

Tracción: delantera (no ofrece 4x4)

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Medidas: 

Largo: 5,36 metros

Alto: 1,79 metros

Ancho: 2,13 metros

Distancia entre ejes: 3,09 metros

Volumen de carga: 1.061 m3

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Competidores

Toyota Hilux SRX 

Motor: 2.8 TDI de 177 CV

Versión: 4x4 AT

$ 683.000

Toyota Hilux SRX
Toyota Hilux SRX

Ford Ranger Limited 

Motor: 3.2 TDCI de 200 CV

Versión: 4x4 AT

Desde $ 700.200

Ford Ranger Limited
Ford Ranger Limited

VW Amarok Ultimate 

Motor: 2.0 TDI de 180 CV

Versión: 4x4 AT

$ 715.900

VW Amarok Ultimate
VW Amarok Ultimate