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Yo picaneo, tu picaneas, él picanea, nosotros...

Crece el uso de la picana portátil en Córdoba tanto en manos de asaltantes como de vecinos que se protegen. No es delito llevar una. Sin embargo, es un riesgo al enfrentarse a un ladrón o si la toma un niño como juguete.

08 de junio de 2015 a las 12:01 a. m.
Yo picaneo, tu picaneas, él picanea, nosotros...

La pareja viaja de noche en taxi y la charla con el conductor recae en la inseguridad en Córdoba. El taxista mete la mano en la guantera, saca algo parecido a un celular y lo acciona a centímetros del rostro de los novios. Las chispas azules, incandescentes, dejan en silencio a los pasajeros. "Yo me defiendo con esto. Es una picana portátil. Me la regaló un pasajero. Si me chorean, lo electrocuto al guaso", dice el taxista. "¿Y si los choros son dos? Me quedo en el molde. Pero si está solo, lo cocino y, cuando quede tonto por la descarga, lo reviento a trompadas", agrega.La misma clase de picana portátil se viene hallando de forma sistemática en manos de delincuentes, en operativos callejeros y en allanamientos. Ese tipo de artefacto fue encontrado en manos de dos barras de jóvenes que se peleaban a la salida de un boliche. Esa clase de picana es la que llevaba el joven que, en abril, tomó rehenes en un híper de Valle Hermoso, en el valle de Punilla.En Córdoba, crece el consumo de picanas portátiles. Son aparatos no letales que, por lo general, se compran vía Internet, por separado o bien como parte de un "combo de seguridad personal" que incluye además una cápsula de gas pimienta, una tonfa y una manopla de metal para lacerar mandíbulas.También se consiguen en comercios céntricos, aunque a mayor costo. Las picanas vienen disimuladas en distintas formas: un celular, una linterna, un atado de cigarrillos. Son pequeñas, livianas, fáciles de llevar y se cargan como un teléfono.Emiten una descarga, en principio no letal. El choque eléctrico causa unos segundos de dolor y la inmovilización de la persona, que no llega a perder la conciencia, aunque sí queda aturdida. No hay precisiones científicas respecto de qué sucede si la persona padece problemas coronarios previos.La compra de la picana portátil es libre y no está penada por ley. No hay requisitos ni hay que presentar certificados de buena conducta. Su bajo precio es central para su proliferación: se consiguen desde 200 pesos.En el plano legal, fuentes judiciales señalan que no es delito portar una picana o gas pimienta, sino una contravención al controvertido Código de Faltas, aunque eso también depende de la interpretación que haga el comisario a cargo del arresto. En el mismo plano, es muy difícil demostrar que una herida fue causada por ese implemento para llegar a imputar a alguien por lesiones.No menos importante es la discusión respecto de la tenencia de esos elementos en el hogar y el riesgo que puede llegar a tener que caigan en manos de un niño que juega con un amiguito. Por caso, días atrás un chico llevó al colegio una cápsula con gas pimienta que su madre tenía en la cartera como seguridad, y se lo vació a sus compañeritos pensando que era un perfume. ¿Qué podría pasar si llevara una picana?Parece ayer, nomás, cuando, con razón, se registraban arduas discusiones y controversias sobre el uso de pistolas eléctricas en manos de fuerzas policiales. Hubo fuertes debates sobre su mal uso, abuso y su ineludible recuerdo como elemento de tortura durante la dictadura.Hoy, muchos asimilan como normal y hasta lógico tener esa clase de implementos, con el argumento de la legítima defensa personal, por más que muchas veces llegue a usarse con otros fines, como por caso dirimir una pelea o una discusión.No se discute aquí si está bien o no tener una picana en la casa, el auto o la cartera. Nadie está obligado a hacer lo que la ley no manda, ni privado de hacer lo que no se prohíbe. Lo que se pone en tela de juicio es el auge en el uso de esos implementos, su naturalización, la conveniencia o no de tenerlos, el saber (o desconocer) sus efectos o riesgos. Dicho a las claras: uno tiene una picana como defensa, pero el ladrón cuenta con una pistola cargada.Son los tiempos violentos en los que estamos hundidos.