Violó en Villa Dolores y lo sentenciaron en Ecuador
Por primera vez en la Justicia argentina y en la ecuatoriana, un prófugo por abusar de menores fue juzgado por videoconferencia. Fue la única forma, porque se había negado el pedido de extradición para que el juicio sea en Traslasierra.
Franklin Fernando Quevedo Conde nació el 20 de marzo de 1966 en la ciudad de Machala, provincia de Oro, República de Ecuador. Este escurridizo individuo, parapsicólogo o "manosanta", que utilizó su facilidad de palabra para engañar a la gente y someter a niñas, tuvo su trayectoria criminal en la Argentina y fue el protagonista principal de un juicio único en la historia judicial ecuatoriana y argentina: fue juzgado por teleconferencia y condenado a prisión en su provincia natal, después de que las autoridades ecuatorianas rechazaran un pedido de extradición tramitado por un fiscal de Villa Dolores. El ecuatoriano se fugó después de ser imputado por "abuso sexual agravado reiterado y abuso sexual gravemente ultrajante agravado, todo ello en concurso ideal con el delito de promoción a la corrupción de menores agravada".Por estos delitos perpetrados en la localidad de San Pedro, departamento San Alberto, de la provincia de Córdoba, acaba de ser condenado y enviado a prisión.
[Video:https://www.youtube.com/watch?v=Q4N3KaqUbaU]Pudo evadir a la Justicia por su accionar "revolucionario" a favor del presidente Rafael Correa.Con el seudónimo de "Crisanto" y con un grupo de militares bajo sus órdenes, repartía alimentos y colchones entre familias de escasos recursos.Se convirtió en un "soldado" de Correa, llegó a decir el exjefe de Policía de la Provincia Sergio Comugnaro.El paso de Quevedo Conde por territorio argentino dejó un tendal de víctimas.El 19 de noviembre de 2003, por sus ínfulas de tipo "pesado", la Cámara del Crimen de Villa Dolores lo condenó por lesio nes.Tiempo después desapareció de Traslasierra y se radicó en el sur del país.El 26 de marzo de 2007, la Cámara en lo Criminal de General Roca, Río Negro, lo mandó a la cárcel al encontrarlo culpable de "estupro reiterado en concurso real con curanderismo".El 14 de agosto de 2012, una mujer lo denunció ante la fiscalía de Instrucción N° 2 de Villa Dolores por someter a su hija de 13 años durante 2010 y 2011. Una historia increíble Por ese entonces, Quevedo Conde había cobrado notoriedad nacional e internacional bajo el seudónimo de "doctor Rossman". Este "curandero" despojó de dinero a muchísimas personas que acudían a su "consultorio" por problemas de salud."Luego de pagar la consulta, me dieron un papel en donde decía que para la sanación había que llevar siete granos de maíz, un huevo, cinco kilos de arroz, dos kilos de azúcar y 350 pesos", declaró en su momento María, una creyente de Mayor Buratonovich, pueblo de 3.500 habitantes ubicado a unos 100 kilómetros de Bahía Blanca.Tuvo pacientes a los que les diagnosticó que sus lunares eran picaduras de mosca africana. Pagaban 200 pesos por los rezos del "doctor Rossman".Asistido por su concubina Caterine Giménez, conocida como la "licenciada Milagros", atendían en una vivienda particular a la que llamaban "La Clínica del Alma".Tuvieron que desaparecer cuando la Justicia empezó a pisarles los talones.La "eficiente" pareja reapareció en El Aguayo, paraje casi desconocido de la provincia de La Rioja. Les costó poco hacerse conocer como "curadores" de todos los males. Llegaron a organizar una campaña solidaria con el apoyo de la radio del pueblo para recaudar donaciones en dinero para colaborar con una familia que tuvo que trasladar a su hija a Córdoba por un grave accidente. Obviamente que luego de recaudar una más que importante cantidad que jamás llegó a destino, el "doctor Rossman" y la "licenciada Milagros" hicieron sus valijas para aparecer en San Pedro, el tranquilo pueblo de Traslasierra. Allí hicieron estragos. Cercado La carrera del supuesto Rossman empezó a declinar cuando el 15 de agosto de 2011, el fiscal Sergio Gabriel Cuello ordenó su detención. Quevedo Conde evadió el cerco policial y se trasladó a La Rioja, de allí a San Luis y logró trasponer la frontera argentina. Cuello tenía una fijación: dar con el paradero del prófugo de cualquier manera.El 16 de agosto, la Policía de Córdoba y Migraciones tenían el pedido de captura. Dos días después, se amplió la solicitud a Interpol.En paralelo, investigadores de la Policía cordobesa solicitaron informes telefónicos y se intervinieron teléfonos.El 19 de septiembre de 2011, Interpol informó que la captura del ecuatoriano tenía "difusión roja", máximo nivel de búsqueda. Así fueron pasando los meses. La ansiedad del fiscal de Villa Dolores tuvo un alivio el 18 de mayo de 2012 cuando, a través de Interpol Quito, se enteró de que el delincuente que le quitaba el sueño se encontraba en Huaquillas, provincia de Oro, Ecuador, fronteriza con Perú. El 30 de mayo, por vía del Tribunal Superior de Justicia (TSJ) de Córdoba y exhorto enviado por el Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de la Argentina, se iniciaron los trámites para lograr la detención, con fines de extradición, de Quevedo Conde.Debieron transcurrir cuatro meses.El 4 de septiembre del mismo año, vía fax, se informó a la fiscalía que el imputado había sido detenido el 9 de agosto de 2012. Leyes locales Pero el triunfo del fiscal Cuello fue efímero. El detenido presentó un recurso de habeas corpus y el 14 de septiembre de 2012 recuperó la libertad. ¿Cómo logró zafar el "soldado" de Correa?La Corte Nacional de Justicia Ecuatoriana, amparándose en el artículo 79 de la Constitución de ese país, no otorgó la extradición del acusado. El artículo señala que "en ningún caso se concederá la extradición de una ecuatoriana o un ecuatoriano. Su juzgamiento se sujeta a las leyes del Ecuador".Todo el proceso judicial iba a continuar en ese país.El 18 de septiembre de 2014, Cuello se comunicó por teléfono con sus pares ecuatorianos y se le informó que tenía un plazo de 90 días para la formulación de cargos ante el juez de Garantías Penales.Pasó el tiempo. Recién el 10 de junio último, el magistrado ordenó que Quevedo Conde fuera detenido.El 25 de agosto, Cuello recibió por fax un pedido de asistencia penal internacional de la fiscalía ecuatoriana, en el que se solicitaba la citación y coordinación para receptar declaraciones testimoniales de una nómina de testigos de la causa, las que se receptarían por videoconferencia ante el tribunal Octavo de Garantías Penales de Pichincha, Ecuador.Un entusiasmado fiscal Cuello logró, el pasado 29 de septiembre, cumplir con todos los requisitos y participar del juicio al violador de Traslasierra, desde la sala de audiencia de la Cámara de Acusación de Tribunales II, de la ciudad de Córdoba.Juntó a los 15 testigos, tres de ellos trasladados desde La Rioja y, desde una pantalla, a miles de kilómetros logró cumplir su misión: Quevedo Conde fue condenado a ocho años de prisión.
El caso
2011. El fiscal de Instrucción de Villa Dolores, Sergio Cuello, imputó a Franklin Quevedo Conde del delito de "abuso sexual agravado reiterado y abuso sexual gravemente ultrajante agravado, todo ello en concurso ideal con el delito de promoción a la corrupción de menores agravada". De inmediato el sospechoso pasa a estar prófugo.
2012. Luego de ser localizado en mayo en Huaquillas, Ecuador, Quevedo Conde es detenido en agosto. Pero a los pocos días recupera la libertad, ya que se negó la extradición.
2015. En junio, el sospechoso quedó detenido y el 29 de septiembre se realizó, finalmente, el juicio en el que acabó condenado a ocho años de cárcel.

