Temas del día:

Villa Carlos Paz, una ciudad sin calma

En los últimos 20 años, la villa serrana fue escenario de graves dramas criminales. En varios de los episodios se entremezclaron el mal trabajo de la Policía local y el de la Justicia.

24 de febrero de 2017 a las 12:31 a. m.
Villa Carlos Paz, una ciudad sin calma

Villa Carlos Paz. Una semana antes de que Franco Amaya recibió un balazo policial que le costó la vida, el fiscal N° 2 de esta ciudad, Ricardo Mazzuchi, recibió una denuncia en contra de un uniformado local por el presunto delito de lesiones graves producidas contra un joven que estaba preso en la comisaría.

El abogado Eduardo Medina Allende denunció que su defendido, de apellido Olima, fue golpeado hasta quedar inconsciente y luego medicado sin prescripción de un profesional.

Medina Allende dijo que días después de su denuncia, en un procedimiento que se realizó en el domicilio de los Olima, efectivos golpearon a otros dos jóvenes y detuvieron a cinco integrantes del grupo familiar, entre ellos una mujer con síndrome de Down.

De la denuncia se sabe poco y nada. Y en la Departamental Punilla de Policía prefirieron el silencio. Hoy, las autoridades de esa dependencia no están más.

El comisario Carlos Destéfanis dejó de ser el subjefe por extraños manejos de los recursos policiales. El comisario Ángel Costero fue desplazado de la jefatura tras el crimen de Franco.

La historia policial de las últimas dos décadas de Villa Carlos Paz está teñida de sangre.

En ella, los vínculos de algunos sectores de la fuerza policial con el ambiente del narcotráfico y la prostitución se hizo evidente.

Hoy, como cualquier otro día, cualquiera puede contratar los servicios de una prostituta en arterias importantes de la ciudad, en pleno día, aunque en Córdoba exista una ley que lo prohíbe.

La mafia tocó la puerta

En 2001, los crímenes de dos jóvenes conmocionaron a esta villa clave del valle de Punilla.

En marzo, Pablo Jossen murió de un balazo en la cabeza en la habitación de un hotel, en un caso que llegó a juicio, que tuvo a cinco condenados y que estuvo rodeado de sospechas de pase de facturas del narco. Un comisario llegó a juicio acusado de liberar la zona para los sicarios y fue absuelto.

En abril, Ián Durán (15) fue asesinado de un disparo en la sien en los pasillos de un barrio populoso de la villa. El autor del disparo fue otro adolescente (hoy mayor de edad), y por ese caso fue condenado Alejandro “el Ale” García como instigador del crimen.

Según la investigación, Ián iba a declarar ante el por entonces fiscal Carlos Matheu, quien recibió amenazas de muerte (supuestamente de policías) y durante un largo lapso contó con seguridad permanente junto con su familia.

Hastiado, Matheu decidió irse de Carlos Paz y fue reemplazado.

El historial no se detiene

Los enigmas de Carlos Paz se acumulan, se superponen.

En diciembre de 2000, el cuerpo de una mujer desnuda apareció en la costanera del lago San Roque. Nunca se supo su identidad y el crimen quedó en la nada.

En 2002, Sergio Ávalos (35) apareció muerto de un balazo en la cabeza en el baño de un bar.

En 2007, el empresario de la noche Hugo Scalice fue ejecutado frente a su familia en su casa. El caso quedó impune.

En 2015, la paz aparente de Carlos Paz se quebró y hasta el día de hoy no puede recomponerse.

Andrea Castana subió al cerro de la Cruz y nunca bajó. La búsqueda comenzó esa noche y participaron unas 100 personas. Dos días después, al mediodía, unos policías que buscaban a la mujer hallaron de casualidad el cuerpo de Hernán Sánchez, quien estaba desaparecido desde 2014. Horas después, unos amigos de Andrea hallaron su cadáver en ese cerro.

Ambos casos quebraron la paz de la ciudad y se produjo una manifestación multitudinaria que contó con la participación de unas cinco mil personas que, como sucedió el pasado jueves, se terminaron agolpando frente a la mismísima comisaría policial.

Aquellos vecinos exigían justicia tanto por Andrea como por Hernán. Una justicia que, hasta el día de hoy, no ha llegado.

“Señor gobernador, ¿a quién hizo entrar como policías?”

El reclamo de la madre de Franco Amaya, quien exigió justicia.

“Quisiera decirle al señor gobernador (Juan Schiaretti) que me explique por qué esos policías, con tan poco tiempo, pueden estar con un arma cargada. Ellos nos tienen que cuidar, no matar. ¿A quién hizo entrar para que sea policías? No entiendo por qué no les hacen estudios psicológicos, para ver qué clase de persona entra”.

Quebrada por el dolor, así se expresó ayer Laura Cortez, la madre de Franco Amaya (18), el joven motociclista que murió baleado por un policía durante un control callejero, el miércoles, en Carlos Paz. Por el crimen, un agente nuevo (con nueve meses de formación como policía) quedó preso por homicidio agravado. Su compañero está imputado (aunque libre) por no ayudar a la víctima.

La mujer y otros familiares, en el marco del velatorio del muchacho, reclamaron justicia.

"Ejecutado". Los estudios forenses determinaron que Franco recibió un solo disparo de pistola 9 milímetros de frente que le dio en el tórax y lo atravesó, para luego salir por un costado del cuerpo, según dijeron fuentes judiciales a La Voz.

Los crímenes más resonantes

El misterio de la mujer. El cadáver de una mujer fue hallado en 2000 a la vera del lago San Roque, cerca del ACA. Sería una prostituta. El crimen nunca fue aclarado.

Pablo Jossen. El joven fue ejecutado por sicarios que lo asaltaron en un hotel y le robaron drogas. La hermana de la víctima (foto) estuvo al frente del reclamo de justicia.

Ián Durán. El adolescente fue baleado poco antes de declarar como testigo del caso Jossen. Su madre (foto) llevó adelante una lucha para que todo se aclare.

Andrea Castana. La joven madre fue violada y asesinada en el cerro de la Cruz mientras realizaba una caminata. Fue en 2015. El crimen permanece impune.