Vecinos enardecidos con presunto homicida
Allegados y familiares de la niña amenazaron con quemar la casa del joven sospechoso del asesinato.
Cuando caía la tarde ayer en el sector quizá más pobre de barrio Müller, había dos sensaciones fatales:el dolor por la muerte de Danesa y la certeza de que un adolescente de 14 años apodado "Wally", vecino de la niña, fue quien la ahorcó en un baldío cercano.
Para los vecinos y allegados a la familia Carnero no hay dudas –incluso tampoco para la Policía–:"Wally" quiso amedrentar a la pequeña porque se burlaba de sus orejas, como todos en el barrio, pero fue muy lejos al colgarla con el cordón de una zapatilla de los hierros que sobresalían de una medianera.
Fuentes judiciales señalaron que la jueza de Menores Susana Guastavino aún no descarta ninguna hipótesis e insiste en que "técnicamente" no existe ninguna confesión del menor. La jueza tiene la versión policial que indica que el joven le habría confesado el crimen a su madre. La misma especie asegura que "Wally" concurrió con su madre a la Jefatura de Policía alrededor de las 16 y recién a la medianoche el joven "se quebró" y admitió su culpa, ante la presencia de una psicóloga policial e investigadores de Homicidios.
En esa "declaración", el chico reconoció que la nena se burlaba de sus orejas y quiso asustarla, no matarla.
María Torres (38), la mamá de Danesa (de 3 años y seis meses de edad), le dijo a este diario que fue "Wally" quien le avisó que su hija estaba muerta en un baldío distante a 20 metros de su casa. La nena desapareció cerca de las 9 y fue encontrada dos horas más tarde. "Me descuidé 10 minutos", se lamentó la mujer.
Venganza. "Cuando se vaya la Policía, le vamos a quemar la casa a ese asesino", repetían ayer los vecinos, quienes tuvieron serios cruces con los efectivos de la Guardia de Infantería que se plantó en el lugar, precisamente, para evitar este tipo de represalia.
El dolor y la impotencia de algunos vecinos por la inseguridad que padece ese sector de la ciudad de Córdoba, derivó en una acalorada discusión con los efectivos y en determinado momento una piedra hizo trizas la luneta de un móvil policial. Los patrulleros se alejaron rápidamente y, al instante, un efectivo de la Guardia de Infantería volvió caminando con su Itaka apuntando al piso y, abriendo los brazos de par en par, dijo, dirigiéndose al padre de la nena:"Comprendo tu dolor, nosotros también somos laburantes. Sólo estamos para prevenir".
Pero ese intento de mediación no hizo más que enardecer al padre de Danesa: "¡Vos no cuidás a nadie, yo tengo a mi hijita muerta!", le gritó Javier Carnero (31), mientras sus otros hijos lloraban asustados. "¡Papá, vamos adentro, vamos adentro!", sollozaba una hermanita de Danesa, mientras abrazaba a su padre. "¡Qué pasa mamá, por qué viene la Policía!", gritaba desesperada otra hermanita.
"Yo lo voy a matar cuando aparezca", mascullaba el papá de Danesa, pero a su lado una mujer lo aconsejaba:"No podés hacer justicia por mano propia, porque el que va a ir preso sos vos". "Que no se aparezca por acá...", continuó diciendo Javier Carnero.
Ayer, la familia de "Wally" abandonó su casa, contigua a la de la familia de Danesa. Aunque algunos vecinos aseguran que la madre del joven fue al velorio, a la madrugada. Lo cierto es que esta familia no puede volver al barrio hoy, al menos por ahora, y no se sabe por cuánto tiempo más. En la calle Cuba en esquina con un pasaje público flotaban ayer sensaciones de dolor profundo y ansias de revancha.
El adolescente sospechado de cometer el homicidio está alojado en el Centro de Admisión de Menores (CAM), a la espera de que la jueza Guastavino tome decisiones en función de las pericias. Está previsto que la jueza tenga un encuentro con el joven en las próximas horas, para conocer de primera mano la supuesta versión de confesión, que para ella "no es tal".
Mientras tanto, María Torres está abatida. No puede creer lo que pasó. Danesaera amiga de una de las hermanitas de "Wally", de la misma edad. Jugaban todo el día.

