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Una ruta mortal con riesgos en todas partes

La 9 norte, en su tramo santiagueño, no tiene prácticamente banquinas. Y es muy común que, con total desprecio por la vida propia y ajena, haya conductores que se lanzan a sobrepasar filas de autos.

03 de septiembre de 2014 a las 12:02 a. m.
Una ruta mortal con riesgos en todas partes

Con casi dos mil kilómetros de extensión, la ruta nacional 9 es prácticamente una columna vertebral que recorre el país: parte desde Buenos Aires y termina en Jujuy, tras pasar por Rosario, Córdoba, Tucumán y Salta. Obviamente, esta traza atraviesa de sur a noroeste la provincia de Santiago del Estero. Históricamente, la nacional 9 lidera el listado de las más trágicas en materia de impactos viales. En 2013, Santiago del Estero, según informes de la ONG Luchemos por la Vida, se convirtió en la sexta provincia argentina entre las más trágicas en el lamentable ranking de víctimas fatales, con 353 muertos en choques y vuelcos. La mayoría de los casos fueron en rutas, con choques frontales. Atravesar la ruta 9 norte a lo largo de Santiago del Estero es una odisea. Con un ancho de poco más de seis metros, a lo largo de unos 300 kilómetros –desde Villa Ojo de Agua hasta Termas de Río Hondo–, un conductor se puede encontrar con cualquier cosa: desde filas interminables de camiones con acoplado hasta colectivos de dos pisos yendo en tándem, pasando por automóviles y camionetas de toda clase a altísima velocidad, gran cantidad de motociclistas y, como si fuera poco, animales sueltos en plena calzada.Lo inadmisible y que genera fastidio es que, de forma periódica, uno se topa con carteles que alertan precisamente sobre animales sueltos, y el reclamo es obvio: por qué se alerta en vez de evitarlo. Para peor, si se llama a la Policía, cuando lo atienden la respuesta es: "Ya iremos a ver". Y la promesa queda en eso.La 9 norte, en su tramo santiagueño, no tiene prácticamente banquinas. Y es muy común que, con total desprecio por la vida propia y ajena, haya conductores que se lanzan a sobrepasar filas de vehículos, a pesar de la doble línea amarilla.Esto obliga muchas veces a que quienes vienen de frente tengan que tirarse (como pueden y les sale) a la banquina. Muchas de estas maniobras terminan en terribles vuelcos. Varias de esas riesgosas acciones de sobrepaso son cometidas por camioneros y colectiveros.La riesgosa situación se torna peor por las noches y en las madrugadas, cuando se cuentan de a cientos los vehículos (principalmente motos) que circulan sin luces.Quizá lo único que salva a esta traza mortal en Santiago del Estero es que el pavimento está en buen estado y uno no tiene que desembolsar prácticamente un peso para circular por allí.Una enorme diferencia con lo que sucede en Córdoba desde Villa del Totoral hasta el límite con Santiago del Estero, donde la ruta 9 norte es un verdadero desastre, con un pavimento deplorable, sin demarcación alguna, sin carteles y con la mera presencia de patrullas de la Policía Caminera dispuestas, de forma irritante, a labrar actas de infracción.