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¿Una reacción no planificada?

El narcotráfico corrompe en todos los niveles y sus tentáculos cada vez parecen expandirse más, según cuentan, desespe­rados, habitantes de diferentes sectores de la ciudad de Córdoba. Juan Federico.

27 de febrero de 2013 a las 12:01 a. m.
¿Una reacción no planificada?

El narcotráfico está asentado en Córdoba desde hace mucho. Al igual que el mercado ilegal de armas. Los "quioscos" de droga, revólveres y pistolas forman parte de la realidad cotidiana en muchos barrios de la Capital y de las principales ciudades del interior. El 6 de marzo de 2006, Facundo Novillo (6) pagó con su vida el avance "narco". Viajaba junto a su madre y la pareja de ella en un Renault 12 por Colonia Lola cuando un proyectil de FAL ingresó en el auto y lo mató. Justo en esa esquina, a la mañana temprano, una balacera era el corolario de lo que sería un "narcorrobo".Años después fueron condenados un exmilitar y un expolicía. El caso destapó ante la sociedad cordobesa ­lo que los vecinos venían alertando desde hacía un buen tiempo. En esa zona, los "narcos" hacían lo que querían.Hace nueve días, la violencia urbana tomó el nombre de Tamara Gómez. La pequeña de 13 años murió al quedar en medio de una bala­cera entre dos grupos de chicos y adolescentes, en el corazón de barrio Villa Urquiza, cuando aún el sol no se había escondido. Entre 14 y 19 años tienen los seis detenidos. Uno de ellos disparó la bala 9 milímetros que atravesó a Tamara. Pero hubo más armas, según dijeron los vecinos. ¿De dónde salen? ¿Quién las vende?Son, por lo general, jóvenes los que matan y mueren. Porque de ellos se compone la borra del fenomenal mercado que genera el narcotráfico. Que corrompe en todos los niveles y cuyos tentáculos cada vez parecen expandirse más, según cuentan, desesperados, habitantes de diferentes sectores de la Capital. Realidad cotidiana. Los "narcosecuestros" ya no generan novedad. Los baleados que ingresan todos los días en el Hospital de Urgencias, tampoco. En la raíz de varios crímenes, se encuentra una venganza por drogas; un intento de robo de sustancias; una disputa para ver quién vende en una cuadra; un adicto que perdió la noción de lo correcto y lo incorrecto... Pero pocas veces ­esta realidad llega a la Jus­ticia, donde se investiga el qué, pero no necesariamente el por qué. ¿Es esta ola de crímenes una reacción no planificada de la nueva ley antidrogas, que potenció la lucha de la Policía local contra los "quioscos"? Se sabe que esta norma no romperá con la cadena que hace posible el narcotráfico, ya que sólo tocará un ­eslabón (en estos casi tres meses de su aplicación, no se han conocido causas federales contra los "peces gordos" cordobeses).También que si se cerraban varias bocas de expendio, el precio iba a subir, lo que podría generar más delitos. Pero, pese a la cantidad de clausuras y detenidos (13 por día, entre dealers y consumidores), parece que aún falta para que la aplicación de esta nueva ley ponga nerviosos a los traficantes.