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Una noche de terror en Mendiolaza

Una pareja del barrio Molinos de Viento sufrió un violento asalto a manos de cuatro delincuentes. El matrimonio intentó una angustiosa defensa, pero no pudo impedir que los asaltantes destruyeran la puerta de entrada.

25 de mayo de 2012 a las 09:31 a. m.
Guillermo Lehman (corresponsalía)
Una noche de terror en Mendiolaza
Los ladrones quisieron ingresar por esta ventanilla, pero no pudieron (La Voz).

Mendiolaza. Eran poco más de las 21 del miércoles último, cuando Daniel Lovotti y su mujer Karina estaban viendo televisión en el living de su casa en construcción, en el barrio Molinos de Viento, en El Talar de Mendiolaza. Karina sintió un impacto ensordecedor, como si hubiera explotado el tubo de gas de la casa. Se acercó a la ventana del baño con una linterna y pudo distinguir vidrios rotos es­parcidos por el piso. En ese momento, escuchó voces y amenazas. Inmediatamente se vio rodeada por su marido, quien forcejeaba con uno de los ladrones que intentaba ingresar por la puerta del baño.El hombre le tiró con una plancha al ladrón y tras conseguir cerrar la puerta, le quitó el picaporte y logró trabarla. Entretanto, Karina accionó el sistema de alarma.El reloj marcaba las 21.18. Daniel llamaba a gritos a sus vecinos, pero al estar alejados, no escucharon nada. El acceso al barrio no es controlado, ni tampoco hay alumbrado.Luego del primer intento fallido de ingresar a la vivienda, los cuatro delincuentes empe­zaron a golpear la puerta principal. Primero a patadas, luego ayudados con una especie de estaca. Resistencia. Pese a la angustiosa resistencia de la pareja, los asaltantes consiguieron romperla de arriba abajo en pocos minutos. "Eran jóvenes, tres con la cara cubierta y uno a rostro limpio. Una vez adentro de la casa nos amenazaban con dos escopetas tipo Itakas, armas blancas e insultos", comentó Karina. La peor parte la llevó su marido, quien resistió la irrupción y le dieron más de 30 golpes. Quisieron provocar­le un desmayo pegándole en la ­cabeza."De la cantidad de sangre que me salía de las heridas casi no podía ver, pero tenía que resistir porque mi mujer estaba sola, no sé de donde sacaba fuerzas, pero no iba a permitir que le hicieran algo a ella, si me tenían que matar, que me mataran", relató Daniel Lovotti.A la mujer la pusieron un arma en la cabeza, mientras miraba cómo su marido recibía la golpiza. Le decían que la iban a matar si había llamado a la Policía.Entonces, uno de los ladrones salió de la casa, temiendo la llegada de algún patrullero. "Sólo nos pedían plata, plata y plata. Hace dos meses y medio que vivimos en la casa y está en obra por lo que e­fectivo no tenemos casi nada. Sa­camos lo poco que llevábamos en las billeteras y en los bolsillos y se lo dimos", agregó Karina. Huida. Afuera, uno de los ladrones había roto con una piedra una ventanilla del auto de la pareja, con la intención de fugarse en el vehículo. Sin embargo, se marcharon a pie por una de las oscuras lomas en frente de la vivienda. En ese momento, la mujer llamó a un hermano, que inmediatamente alertó a la Policía. Cuando llegó el patrullero, los efectivos alegaron no haber recibido comunicación de la empresa que monitorea la alarma. Y comentaron a la pareja que si los hubieran contactado, hubieran llegado en minutos, porque estaban patrullando en las inmediaciones de El Talar.Según la pareja, después llamó ADT para verificar si habían recibido ayuda. "Fue un infierno, más de 30 minutos en los que fuimos rehenes de estos delincuentes", dijo la mujer."Tratamos de resistir esperando algún auxilio, pero nunca llegó, por las razones que quieran explicar, pero nos sentimos al borde de la muerte", declaró el hombre. Hoy piensan seriamente abandonar ese lugar que imaginaron como su paraíso, cuando tomaron la decisión de comprar el terreno.Por este hecho, los vecinos de este barrio se reunieron para exigir a los administradores mayores medidas de seguridad y autorización para que la Policía pueda patrullar, y mejoras en el alumbrado y desmalezamiento de los terrenos.

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