Un “samurái” suelto en Bialet Massé
Enmascarado, seguía con su vehículo a un médico de Punilla. En el auto, llevaba una catana, cuchillos, una tonfa y cinta de embalar. Evalúan su estado psiquiátrico.
Bajó de su camioneta frente a su casa, cuando advirtió que un encapuchado que lo seguía en el auto de atrás se aproximó a él. Descubriéndose el rostro, el extraño respondió a la sorpresa de su víctima: "Me dijeron que lo siga". –¿Quién? –fue la pregunta inmediata.El enmascarado señaló detrás del vehículo, pero terminó diciendo: "No sé".Frente a esa situación, en lugar de entrar en su chalé de barrio Mirador del Lago, en Bialet Massé, el médico Martín Perisé (76) decidió salir otra vez a la ruta. Era domingo, minutos antes de las 10, y comenzó a marcar el 101 porque el enmascarado lo seguía de cerca. "Estoy muy agradecido a la chica que me atendió y durante 10 minutos me orientó sobre todo lo que tenía que hacer", recordó el galeno que antes de jubilarse trabajó en diversos centros médicos de Punilla.Después de cotejar todos los datos que le llegaban por teléfono, desde la ruta, el consejo de la mujer policía a Perisé fue que se dirigiera hasta el Horno Histórico de esa localidad ya que allí estaría un patrullero esperándolo. Ya en ese lugar, el Fiat Idea del "seguidor" trató de evadir el control, pero el uniformado consiguió pararlo. El insólito conductor seguía con su capucha y una máscara que le tapaba el rostro, mientras llevaba un cuchillo de caza en la mano.Pero mayor fue la sorpresa de Perisé y de los policías cuando requisaron el Fiat. En el mismo habitáculo encontraron una catana (sable oriental) de 120 centímetros de hoja, una tonfa (arma de choque tipo bastón usada por las fuerzas de seguridad para golpear), otros tres cuchillos, una cinta de embalar, guantes y otros "pertrechos", según confirmaron fuentes judiciales.El dueño de la catana fue conducido de inmediato hasta el hospital Domingo Funes (Santa María de Punilla) para practicársele los análisis toxicológicos. Más tarde, fue recibido por el fiscal de Cosquín Martín Bertone, quien lo individualizó y comprobó que se trata de R. O. G., de 37 años, quien trabajaría en Complejo Esperanza, donde se alojan adolescentes en conflicto con la ley penal, según respondió.También trascendió de fuentes policiales que es experto en artes marciales. ¿Delirio místico? Tras interrogar brevemente al detenido, el fiscal Bertone comenzó a adoptar un enfoque diferente, ya que en un principio se pensaba en una tentativa de secuestro. Luego de recibir al padre del R. O. G., que se domicilia en barrio Argüello, de la ciudad de Córdoba, comprobó que el enmascarado no estaba en sus cabales. Bertone comentó ayer que el mismo domingo se ponderó que el "samurái" haya sido víctima de un "brote psiquiátrico". Los cuadros psicóticos suelen declararse de manera abrupta (mediante un "brote"), a pesar de que el individuo antes haya mantenido una conducta normal y suelen desencadenarse por diversos motivos, entre los cuales está el haber sufrido un evento traumático, extraordinario o de sobreexigencia.A esta situación médica se le añade que, según evaluó el funcionario judicial, no hay delitos para reprochársele a R. O. G., siquiera la portación de las armas blancas, que no son registrables y no necesitan permisos para ser portadas. Por eso, para la Justicia provincial, más allá de que sea o no un inimputable, el hombre no cometió delitos tipificados en el Código Penal.Por todo esto, Bertone informó ayer que le dio la libertad a R. O. G. pero bajo la responsabilidad de su padre, quien debe acreditar que su hijo ha iniciado tratamiento psicológico. Tranquilidad recuperada Buen cocinero en sus ratos libres, Perisé estaba ayer más tranquilo durante el locro del 25 de Mayo que había preparado para su familia. En la sobremesa, consideró que en sus 46 años de médico en Punilla jamás tuvo ningún inconveniente. No tuvo miedo y jamás pensó que nadie podía mandarlo a seguir."Dios me iluminó y me quedé tranquilo; me mantuve bien, aunque nunca tuve una experiencia como esta", comentó aliviado.

