Un documento involucra a Ahumada y a Ramírez
El día que vendieron sus acciones de CBI, firmaron una adenda que les permitía revocar el acuerdo. Habrían seguido cobrando dividendos.
Julio César Ahumada y Aldo Hugo Ramírez, fundadores de Cordubensis (CBI), estarían comprometidos, de confirmarse que siguieron siendo socios más allá de su desvinculación en julio de 2012. Un documento privado podría involucrarlos como socios efectivos. Al día siguiente de conocerse la extraña muerte de Jorge Suau, Ahumada se presentó en nuestra Redacción y exhibió un contrato de venta de acciones al presidente Eduardo Daniel Rodrigo, principal imputado en la causa CBI.Pero, según documentación exhibida a este diario, lo que no mostró Ahumada en esa ocasión es la "primera adenda" a ese contrato, firmada el mismo día del traspaso accionario. De acuerdo con ese contradocumento, del 27 de julio de 2012, él y Ramírez se reservaron la facultad de rescindir la venta.Acaso esto sea lo que señalaba Suau en la carta póstuma que se le atribuye, cuando decía que ambos socios seguían siéndolo "bajo un paraguas legal con cesión de acciones al señor Rodrigo".Esta adenda o contradocumento al que este diario pudo acceder sostiene que es confidencial entre las partes y si la operación principal se consumara (la venta), "las partes se obligan a destruir los ejemplares" de la adenda.El contrato de venta sería uno de los documentos que presentaron Ahumada y Ramírez al comparecer, no así la adenda. Si bien el abogado Carlos Palacio Laje negó que él o Rodrigo lo hayan presentado, reconoció que su cliente se refirió en su indagatoria a esa cláusula de rescisión.Lo relevante es que el fiscal federal Enrique Senestrari ya recibió ese contradocumento. El informante El domingo pasado, este diario publicó revelaciones de un hombre relacionado con la vida interna de CBI, entre las cuales se encontraba el relato de la debacle de la financiera. La fuente que aceptó dialogar con este diario bajo reserva de identidad también se refirió a estos dos fundadores de CBI. "En 2012, Ahumada manifestó que veía muy riesgosa la operatoria. No tengo en claro si le preocupaba la cuestión fiscal o la modalidad que tenía el negocio en sí mismo. Pero quiso despegarse", sostuvo."En julio de 2012, se firma un contrato de compraventa de acciones, por medio del cual Ahumada (y Ramírez) simulan vender a Rodrigo sus acciones", comentó el especialista. Y aclaró: "Ese mismo día se firmó una adenda al contrato, una especie de contradocumento, que permite que unilateralmente soliciten la revocación del contrato. En el ínterin, entendemos que cobraban dividendos".En 2010, la composición accionaria de CBI se repartía así: Ramírez, 13,81 por ciento; Suau, 10; Rodrigo, 10; Altamirano 13,81; Tissera, 10; Ahumada, 41. Después del traspaso de 2012, Ahumada quedó en "cero" y Ramírez conservó un 0,95 por ciento. Rodrigo, en cambio, pasó a tener 64 por ciento. Desmentida El abogado de Ahumada y Ramírez, Tristán Gavier, minimizó la adenda debido a que se realizó en el caso de que Rodrigo no pagara y reconoció que sus clientes "cobraban dividendos como parte de pago a cuenta de las acciones". Al negar la continuidad de ambos, Gavier aclaró que "el hecho de que una persona sea accionista, no lo hace autor o partícipe de los delitos que se cometan en la sociedad". Agregó que sus clientes renunciaron al directorio antes de la venta, en febrero de 2012. Asociación ilícita. Senestrari ya imputó a Ahumada y Ramírez como miembros de asociación ilícita y los tiene en un papel principal. Suau y Rodrigo están sindicados como organizadores, mientras que Ahumada, Ramírez, Oscar Altamirano, Daniel Tissera y Luis de los Santos están en calidad de miembros. Al periodista Víctor Alaniz, la escribana Doris Puccetti y José Núñez los acusan de partícipes necesarios de esa supuesta asociación.
Indagatoria
Eduardo Rodrigo continuará siendo indagado mañana. Permanece libre e imputado por asociación ilícita, estafas e intermediación financiera fraudulenta.

