Tras un asalto callejero, hallan otra pistola de las robadas a la Policía
El arma, que integra el lote sustraído de la Jefatura en 2015, estaba en poder de una banda que cometió una “salidera” en Córdoba. De las 72 sustraídas, sólo se recuperaron 24. Gran parte está en manos de la delincuencia común. La causa judicial todavía no llega a juicio.
- El arma
- que integra el lote sustraído de la Jefatura en 2015
- estaba en poder de una banda que cometió una "salidera" en Córdoba.
- De las 72 sustraídas
- sólo se recuperaron 24.
- Gran parte está en manos de la delincuencia común.
- La causa judicial todavía no llega a juicio.
A cuentagotas, las pistolas Bersa Thunder que fueron robadas en 2015 del corazón de la Jefatura de Policía de Córdoba, siguen apareciendo de casualidad y de forma esporádica en las calles y en manos de la delincuencia común.
El martes último, una de esas pistolas nueve milímetros fue recuperada por efectivos de la Policía Barrial en barrio Pueyrredón, de la ciudad de Córdoba.
El arma fue abandonada por un miembro de una banda de asaltantes que había cometido una violenta "salidera", momentos antes en la zona. No hubo detenidos, pese a que se montó un operativo policial en el sector, rato después.
Fuentes judiciales y de la fuerza confirmaron que la Bersa Thunder recuperada integra el lote de las al menos 72 pistolas nueve milímetros (con sus respectivos cargadores con balas) que fueron robadas del Departamento Armamento, que funciona en el subsuelo de la Jefatura de Policía. La sustracción se descubrió en mayo de 2015, pero se denunció a la Justicia recién en noviembre de aquel año.
Por ese resonante robo, hay cuatro efectivos imputados y en libertad por orden del fiscal anticorrupción Hugo Amayusco.
En el marco de esa compleja investigación, y contando el recuperado ahora, suman 24 los “fierros” encontrados y que estaban en poder de delincuentes comunes. Se trata del 33 por ciento del total del armamento sustraído.
Gran parte de las armas, 21, fueron recuperadas en la capital cordobesa capital. Las tres restantes fueron ubicadas en Santa Fe.
Abandonada en la vereda
El pasado martes, en horas del mediodía, dos efectivos de la Policía Barrial fueron alertados sobre la “presencia de un sospechoso” en proximidades de la avenida Bulnes y la calle Ana María Janer, en barrio Pueyrredón.
Según confiaron fuentes oficiales a La Voz, cuando los efectivos se acercaron, el individuo tiró la pistola al techo de una casa y comenzó a correr de forma frenética, con lo que logró alejarse.
Los policías, que estaban a pie, no pudieron darle alcance, aunque llamaron a las patrullas.
A los pocos minutos, arribaron varios móviles.
Cuando los policías recuperaron finalmente la nueve milímetros y cotejaron su numeración (no estaba limada), la gran novedad no tardó en surgir: la Bersa Thunder integraba “el lote maldito” –como dicen algunos– de las armas sustraídas de la Jefatura.
“Otra vez, un ‘fierro’ nuestro en manos de ‘cacos’ comunes”, expresó indignado un comisario.
“Nos estamos enfrentando con tipos que usan armamento nuestro”, opinó por lo bajo otro policía.
El ladrón que llevaba el arma habría actuado como “campana” de dos motochoros que acababan de cometer un violento asalto contra el dueño de una empresa en Pueyrredón.
La víctima fue encañonada en plena vía calle y sufrió el robo de una mochila que contenía alrededor de 50 mil pesos en efectivo, según confiaron fuentes oficiales.
El robo se habría cometido cuando el hombre acababa de salir de una entidad con ese monto.
“Plan de encubrimiento”
Por el escandaloso robo de las pistolas, hay cuatro policías imputados y en libertad: el por entonces jefe de Logística, comisario mayor Daniel Zambrano; el exjefe de Armamentos, comisario Sebastián Vaca; el exjefe de Exposiciones, subcomisario Guillermo Gasser Carrillo, y el suboficial Alejandro Tornavacca.
Los tres primeros están imputados por encubrimiento agravado; Tornavacca, por peculado.
Semanas atrás, Gasser Carrillo declaró otra vez ante el fiscal Amayusco y denunció que “hubo un plan para encubrir el robo” de las pistolas.
Gasser Carrillo aseguró que el exjefe de Policía Julio Suárez “estaba al tanto de todo y daba las directivas”. Según declaró ante el fiscal, “las máximas autoridades policiales negociaron con delincuentes para recuperar las armas robadas. Primero querían comprarle las armas y después, cambiárselas por otras más antiguas”, dijo.
Asimismo, el policía (actualmente en situación pasiva) insistió en que fue “un robo hormiga por parte de policías, que las pistolas eran nuevas y que fueron sustraídas” de Jefatura.
Desde la fiscalía de Amayusco, no obstante, se indicó que “no hay pruebas” objetivas que comprometan a Suárez. “Sólo tenemos a un imputado que lo acusa... Pero no hay pruebas ni testigos independientes. Los policías que han declarado como testigos declaran dichos de dichos, pero nadie da pruebas. No hay pruebas contra Suárez”, confió un investigador.

