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Testigos del caso Miqueas ratificaron que había maltrato contra los niños

Compareció un cabo que estuvo en el operativo en el que desenterraron la mochila dentro de la que fue enterrado el bebé.

18 de febrero de 2011 a las 12:01 a. m.
Testigos del caso Miqueas ratificaron que había maltrato contra los niños

En la segunda audiencia en el juicio contra una pareja acusada de haber asesinado a un bebé de sólo 15 meses, ayer se escucharon en la Cámara 6ª del Crimen de Córdoba a cinco testigos que aportaron distintos elementos para que los jueces y jurados populares puedan reconstruir qué sucedió. Se trata del proceso contra Maira Natali Gosteli (24) y su ex concubino Miguel Ángel Ramírez (42), a quienes se les endilga el supuesto delito de homicidio calificado por el vínculo, en la investigación por el crimen de Miqueas Iagho Gosteli, el bebé de 15 meses que el 8 de noviembre de 2008 fue encontrado dentro de una mochila que había sido enterrada en el patio de una vivienda de barrio "Ciudad de Mis Sueños", de la Capital provincial. El pequeño, antes de morir, había sufrido una brutal agresión.Entre los testigos, ayer compareció el cabo primero Alberto Rojas Sota, que fue uno de los primeros en llegar al lugar luego de que la madre del bebé llamara a la Policía."Al principio no le creíamos a la mujer, pensábamos que todo era un problema familiar, pero gracias a Dios nos fijamos en el fondo y vimos que la tierra estaba removida, que todo era como decía la señora, nomás", comenzó a recordar el uniformado.Al contar el momento en que los bomberos cavaron en el patio de la vivienda y encontraron la mochila, Rojas Soto apuntó que allí no entraba un bebé, al menos que lo retorcieran, como había sucedido con el cadáver.Antes, había declarado una pareja amiga de Maira y Miguel. Al testificar, una joven mujer no titubeó en apuntar que había visto en distintas oportunidades a Miqueas y a su hermanita mayor con signos de maltratos y que, cuando preguntaba, recibía respuestas como que la pequeña se lastimaba porque se le caían unas bicicletas encima. Enfatizó que cuando los retaban, la cara de los niños transmitía un temor que nunca antes había notado en un chico y que Miqueas agarraba su mano con miedo.Los testigos también coincidieron en que tanto Miguel como Maira solían consumir drogas y que, incluso, lo hacían cuando estaban reunidos con ellos.