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“Sólo defendí a mi familia"

A un año del dramático asalto en el que un vecino de Cerro Norte se defendió de tres delincuentes con una espada de adorno, el protagonista cuenta cómo él y su familia salieron adelante.

10 de abril de 2016 a las 12:01 a. m.
“Sólo defendí a mi familia"
Fuga corta. El cómplice que los aguardaba en el auto y los tres ladrones heridos intentaron huir, pero chocaron a la media cuadra. Se fueron a pie. (Antonio Carrizo/Archivo)

La vida puede cambiar de sentido, de manera rotunda, en un instante. Alejandro N. (50) lo sabe bien. Se lo confirmó una experiencia dramática que vivió en carne propia junto con su familia. Se trata de quien se defendió de un asalto violento en su casa con una catana. Debido al uso de la espada japonesa y a su arrojo en la situación límite, el protagonista del espanto recibió el apodo de "samurái cordobés", pese a no tener noción de artes marciales y ser de adorno el arma que utilizó. Hoy se cumple un año de aquel episodio que tuvo trascendencia nacional por sus rasgos espeluznantes."No quiero recordar lo que pasó porque sería retroceder varios casilleros, traer a la superficie algo que tratamos de enterrar para siempre porque nos hizo mucho daño a todos en mi casa. Por eso nos propusimos vivir el día a día, dejando que el tiempo transcurra con la ilusión de que cierren las heridas... el resto lo vamos viendo", explica este operario que trabaja en una metalúrgica de Villa Páez desde hace 27 años."Lo único que puedo decir es que la sacamos barata. Tuvimos mucha suerte, gracias a Dios; estamos vivos de milagro", reconoce y abre un paréntesis de silencio.Quien lo escucha imagina en ese momento que los monstruos que Alejandro N. quiere archivar para siempre despabilan su memoria sin permiso."No me quedaba otra, fue una reacción del momento", retoma la charla, y agrega: "De mis atacantes no sé nada. No tengo idea si están sueltos o presos. Ignoro por completo cómo sigue la causa". Madrugada salvaje El testimonio que dio Alejandro N. a la Policía y ratificó luego en sede judicial y la reconstrucción que hicieron los peritos componen un cuadro de dramatismo extremo. Eran las 3.20 del viernes 10 de abril de 2015.Tres hombres jóvenes, alcoholizados y, tal vez, bajo los efectos de drogas, reventaron el vidrio de una ventana sin rejas de la casa ubicada en Chaquira al 7700, de Cerro Norte, en el confín noroeste de la ciudad de Córdoba, a un paso de Saldán y de Villa Allende.Sorprendieron durmiendo a Alejandro y a su mujer, y a punta de pistola les exigieron a los gritos que les entregaran todo el dinero que tuvieran encima. En otra habitación descansaba el padre de la mujer, de más de 70 años, y en la pieza del fondo, el hijo del matrimonio, de 14. Mientras uno encañonaba al hombre y otro controlaba a la mujer, el tercer delincuente, sin dejar de amenazar al jubilado, comenzó a desconectar un televisor, una computadora y otros aparatos electrónicos.Alejandro les dio 3.600 pesos de una quincena que había cobrado, pero los delincuentes insistieron por más.Uno de los ladrones enfiló para el dormitorio donde estaba el adolescente. La mujer le rogó que no le hiciera daño y rompió en llanto.El asaltante le respondió con crueldad: la tomó de los cabellos, la tiró al suelo y comenzó a patearla, mientras otro, con excitación sádica, le decía que la matara a tiros.Gatilló varias veces, pero la pistola nueve milímetros no funcionó.El esposo aprovechó un instante de distracción y ensangrentado (había recibido un culatazo en la frente) tomó la catana de arriba de un placard y la descargó con fuerza contra el agresor.El que sostenía la pistola atinó a cubrirse con el brazo y la espada se le incrustó debajo del codo y le provocó un corte profundo.Con otra maniobra certera, el "samurái" sacudió la catana hacia el costado y alcanzó a otro ladrón en la cabeza. Le cortó el lóbulo de la oreja y le hizo un tajo de unos 15 centímetros de largo en la cara. Heridos, los asaltantes huyeron con desesperación hacia el auto donde los aguardaba un cuarto cómplice dejando un reguero de sangre en el trayecto. No llegarían muy lejos.Al doblar en la primera esquina, el conductor y dueño del Peugeot 206 gris perdió el control y chocó contra un utilitario estacionado sobre calle Arrayán.Todos fueron detenidos a las pocas horas. Tres en una vivienda de Villa Serrano (a menos de 10 cuadras del lugar del asalto) y otro en el dispensario de Saldán. También se detuvo a una mujer que había cargado en su moto a uno de los ensangrentados. La batalla actual "Hoy mi lucha es ver cómo puedo estirar el sueldo para llegar a fin de mes. Todo aumenta menos el salario", plantea y reprocha Alejandro N. "Comprenderás que para tipos como yo la cosa es complicada y me parece que la mano se va a poner cada vez más fulera", presagia.Y cuando parece que la charla informal seguirá en tiempo presente, el hombre evoca en una ráfaga la noche fatídica. "Reconozco que aquello que vivimos fue una situación jodidísima, muy lamentable", destaca. "Muchos se solidarizaron conmigo después de lo que hice y otros me tildaron de paranoico", evoca. "Yo sólo defendí a mi familia", concluye.

Continúan presos

Imputados. Los cuatro delincuentes que quedaron presos tras el violento asalto en Cerro Norte tenían entre 19 y 29 años. La fiscal de Distrito 4, Turno 6, Jorgelina Gutiez, dispuso que fueran alojados en la Cárcel de Bouwer, acusados del delito de "robo calificado". Además, una mujer que fue a buscar en su moto a uno de los asaltantes heridos durante el robo también fue imputada, pero el Juzgado de Control ordenó su sobreseimiento. Este último fallo fue apelado por la fiscal Gutiez, por lo que ahora el expediente se encuentra en la Cámara de Acusación.

Heridos. De los cuatro varones, tres ingresaron en la vivienda y resultaron con heridas muy graves, que obligaron a que permanecieran internados en el Hospital de Urgencias con custodia policial. Luego fueron trasladados a la cárcel de Bouwer.

Condicional. Uno de los apresados había sido condenado 14 días antes de ese asalto por la Cámara Segunda del Crimen a tres años de prisión efectiva por un hecho de similares características ocurrido durante 2014 en Saldán. Sin embargo, quedó en libertad condicional ya que llevaba ocho meses detenido, según justificaron desde la Justicia provincial.