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Sin margen para improvisar ni chamuyar

Si algo caracterizó a la política de seguridad estos años en córdoba fueron la improvisación y el golpe de efecto.

25 de julio de 2016 a las 12:01 a. m.
Sin margen para improvisar ni chamuyar

Y allí estaban ellas y ellos, el pasado miércoles, parados en fila frente a Casa de Gobierno, estrenando sus uniformes policiales. Algunos por vocación, otros como salida laboral. Allí estaban los flamantes 1.500 nuevos efectivos que rellenarán, en parte, el faltante de mano de obra en la fuerza policial cordobesa. Al frente de ellos, en un imponente escenario con torres de sonido a los costados, pantallas led de fondo, como las utilizadas en los conciertos de rock, y con reflectores de colores (pese a ser de día), estaba el gobernador Juan Schiaretti."En el combate contra la inseguridad, no hay medidas espectaculares, no hay golpes de efecto", dijo el mandatario. Golpes de efecto, insistió, y algunos se miraron entre sí.Si algo caracterizó a la política de seguridad de los últimos años en Córdoba fueron –a la par de las buenas intenciones y las fuertes inversiones– la improvisación, el no cumplimiento de la promesa y el golpe de efecto basado en el marketing y la publicidad.¿Alguien puede olvidar aquel jefe de Policía que, en plena campaña proselitista, se prestó a publicidades posando frente a patrulleros con las calcos "Córdoba-Corazón de mi país"?¿O, más acá en el tiempo, aquel spot en el que, cual película de acción de Netflix, aparecían policías del Eter en plena acción, con armas dotadas de rayos láser y un helicóptero sobrevolando atrás?En estos años, los ciudadanos soportaron megaanuncios político-publicitarios de nuevas brigadas policiales que iban a resolver todos los males de la inseguridad.Así, un día dijeron que el Comando de Acción Preventiva (CAP) iba a entrar a los barrios con cuatro efectivos, dos a pie y los restantes patrullando en móviles; luego nos hablaron de que el comisario se iba a acercar a hablar con los vecinos y luego dijeron que los iba a recibir; después se presentó el Cuerpo de Prevención Inmediata (CPI); luego, el Departamento de Ocupación Territorial (DOT), y después, la Policía de Pacificación...¿Y qué ocurrió? La improvisación, cuando no la mentira en muchos casos. Aquella política del "y... vamos viendo cómo seguimos".Es que con el crecimiento del delito y de la violencia –sumado a la carencia de recursos humanos y materiales en la Policía–, las autoridades de Seguridad y de la fuerza siempre echaron mano a lo que tenían disponible para ir zafando y remendando huecos.Para peor, en la Policía no se arregla lo roto: directamente se lo compra nuevo. Ergo, hasta que no se adquiera lo nuevo, lo roto queda roto. Así, los nuevos cuerpos siempre quedaron en nada.Ahora, el próximo lunes arrancará la nueva creación: la Policía Barrial. Unos 350 efectivos (sacados de los recién egresados) saldrán a la cancha en la nueva división de la Policía de Córdoba.La "Barrial" es un ambicioso plan, importado de Colombia y que tiene por objetivo dividir a la ciudad en 200 cuadrantes.Cada área será "caminada" y patrullada (a pie y con móviles) por efectivos de la "Barrial", quienes, trabajando a la par de la Policía común (CAP), tendrán un objetivo claro: la aproximación.¿Qué significa? Simple: dialogar con los vecinos, conocer sus problemas; quién, cómo y dónde vende la droga; dónde están las pandillas; dónde se roba y quién revende; cuál es el baldío usado como aguantadero; qué vecino le pega a su mujer...Esos policías, con un jefe, tendrán contacto directo con los responsables del CAP.El plan suena interesante y sesudo, pero sus resultados –como pasó en Colombia– se verán dentro de varios años. Para entonces, no estarán ni Schiaretti, ni sus ministros, ni sus autoridades policiales. Y ahí empieza la duda.¿Qué pasará cuando a la Policía común se le rompan móviles? ¿De dónde los van a sacar?¿Y cuando falten uniformados en prevención? ¿Y cuando vuelvan a reiterarse las marchas o reclamos por seguridad en distintos barrios y ciudades?Dentro de la Policía, sigue faltando gente, y en muchos barrios no se ven uniformados ni por televisión. ¿Seguirá actuando la "Barrial" o se le echará mano, como siempre se ha hecho?El Gobierno prometió que no es un golpe de efecto. El vecino ya no come vidrio.