Seguidilla de emboscadas a “deliveries” de heladerías
Preocupa una sucesión de violentos asaltos armados contra repartidores en moto en la zona de barrio Pueyrredón, en Córdoba.El método: los ladrones hacen el pedido, el motociclista llega y aparece una patota.
Una seguidilla de emboscadas con armas de fuego a motos que realizan repartos de las dos franquicias de una heladería de barrio Pueyrredón, en la ciudad de Córdoba, preocupa a dueños y empleados.
El 4 de diciembre fue el primero de los siete robos sufridos, mientras que el pasado sábado fue el último.
Además hubo tres intentos frustrados ya que los conductores lograron huir de la trampa.
“La modalidad nueva que usan ahora es llamar desde un teléfono celular realizando un pedido a una dirección, y cuando el chico del delivery está ahí lo agarran entre dos o tres jóvenes, le roban el celular, la billetera y la moto. En todos los casos fueron amenazados con armas de fuego, apuntados”, explicó la dueña de uno de los locales, que prefiere mantenerse en el anonimato, ya que sospecha que los delincuentes pueden conocerla. Serían clientes.
La mujer explicó que los dos primeros robos, en diciembre de 2016, no habrían sido premeditados, ya que son consumidores periódicos los que hicieron los pedidos. Incluso, siguieron comprando. En esos casos, fueron otras personas las que asaltaron a los repartidores cuando se disponían a subir a sus motos.
En lo que va de 2017, sin embargo, tanto ella como personal de la otra franquicia sostienen que son los mismos que hacen el pedido quienes luego los asaltan.
“Los chicos llegan, tocan la puerta y no hay nadie, o les dicen que ellos no han realizado ningún pedido. Cuando van a subir a la moto, los asaltan”, añadió.
Ante este panorama, indican que como medida de seguridad solicitaron al call center que pidan que las llamadas se realicen desde un número fijo, para tener más garantías que quien llama vive en la dirección a la que deben ir, aunque dicen estar a merced de los delincuentes, sabiendo que esta propuesta no es suficiente, e incluso de difícil implementación.
Tarea de riesgo
“Es complicado conseguir a alguien que quiera trabajar en la calle, riesgos corremos todos pero la calle tiene sus problemas, no sólo por los robos sino también por los accidentes. Ahora acá hay un chico nuevo hace una semana, porque que el anterior renunció a raíz de los robos, a él ya le robaron dos motos”, expresó.
Esta realidad hace que en las entrevistas para empezar a trabajar en estas heladerías se aclare la compleja situación, y ahora analizan poner sistema de rastreo satelital a los rodados, aunque este solo ayuda luego del robo, o ni siquiera.
“A mí me robaron la moto el sábado 18 de marzo y tres días después no me dijeron nada desde la Policía pese a que tengo un sistema de seguimiento satelital. Ahora tuve que pedir una moto a un amigo para seguir trabajando, pero hago los envíos en bolsas, sin la caja, porque son re caras, salen como tres mil pesos”, comentó un joven que realiza envíos para una de las heladerías.
El dato brindado ayuda a comprender una parte más del mercado clandestino que hay para este tipo de asaltos callejeros.
Si bien se pueden conseguir cajas para repartos por precios cercanos a los 500 pesos, la calidad y tamaño de estas las pone en un lugar de privilegio, por lo que son ofrecidas a las mismas heladerías o a otros deliverys por montos que van de los 1.000 a los 1.500 pesos.
“En mi caso, después de robarme una de las motos con caja vinieron a ofrecerme desde otro delivery las dos cosas, me dijeron que los devolvían por 1.000 la caja y 2.500 la moto. Ellos no la habían robado, pero a través de alguien me la vinieron a ofrecer. Yo no la compré porque no pienso transar con eso”, indicó una comerciante. “Aunque hemos visto nuestras cajas, ese formato, en otras empresas que le sacan el ploteo y listo”, mencionó la mujer.
Sin policías de noche
Al personal de ambas heladerías les preocupa la inseguridad de la zona –cubren los barrios Pueyrredón, Los Pinos y Bajo Pueyrredón–, y destacan la falta de presencia policial, patrullaje en móviles y personal fijo.
“Hablé con el jefe de la Comisaría 7ª y me dijo que ‘no pasa’ por él cuántos agentes hay en la calle, pero que estaba previsto que se pongan más en estos barrios, pero por ahora no pasó. Igual los policías que hay por la zona están durante el día, a la noche no pasan más, y los robos son de noche”, concluyó la mujer.

