Facebook se convirtió desde hace tiempo en el blanco de hábiles estafadores que suelen emplear “señuelos web” para sus víctimas con la idea de emboscarlas luego en la presencialidad del “cara a cara”. Durante este año, se replicaron varios casos que comenzaron detrás de un teclado o un teléfono celular y que acabaron con detenidos.
En marzo, un hombre, su hermana y su madre fueron estafados en 400 mil pesos en la localidad de Mina Clavero cuando cayeron en un engaño que ha crecido desde el inicio de la pandemia: las estafas a través de falsos bancos.
El damnificado se contactó por Facebook y, luego por WhatsApp, con un usuario registrado como “Bancon” para hacer una consulta. La víctima proporcionó datos de las tarjetas de débito de él, de su hermana y madre. Cuando cayó en cuenta que el perfil en esas redes era falso, ya le habían sustraído diferentes montos y hasta un préstamo personal por 400 mil pesos en total.
Casi dos meses más tarde, varias personas fueron detenidas en la ciudad de Córdoba por robar a usuarios de Facebook que fueron estafados al acordar la compra de diversos productos, que, al apersonarse no solo no los entregaron, sino que fueron asaltados.
Ahora, la Sala B de la Cámara Federal de Córdoba confirmó el procesamiento de un hombre por presuntamente estafar al comprador de un auto, al vendérselo con documentación falsa. Eso derivó en que el imputado luego comercializara otro vehículo a un nuevo comprador, que terminó perdiendo el rodado, ya que retornó al dueño original.
Dos autos, otro nombre y la presunta estafa
I.R.D. habría vendido un Fiat Siena (con GNC) empleando documentación falsa que habría entregado al comprador. De acuerdo con la investigación, I.R.D. se habría hecho pasar por otro hombre –”Román Basualdo”– por Facebook.
El denunciante contó que el hecho sucedió en abril de 2019, cuando su madre, a través de un grupo de Facebook, comenzó a vender algunos electrodomésticos que le había quedado de un local comercial. En ese momento, siempre de acuerdo con la versión del damnificado, fue contactada por un hombre que se presentó como “Román Basualdo”.
El supuesto estafador le ofreció pagarle los electrodomésticos con un Siena de color rojo. Pero, al tener un valor superior al monto del total de los electrodomésticos (valuados en 80 mil pesos), acordaron que la mujer también le entregara, como parte de pago, un Peugeot 207 Compact XS, propiedad su hijo (el denunciante).
El 16 de abril cerraron el acuerdo (por 120 mil pesos en total: 80 mil por los aparatos y los restantes 40 mil por el Peugeot) en la casa del denunciante, donde intercambiaron la documentación de los vehículos. La última parte del convenio contemplaba que “Basualdo” retirara los electrodomésticos.
Sin embargo, el dueño del 207 advirtió una irregularidad en la cédula de identificación y título del Siena. Se percató los papeles no tenía apariencia legal y lo denunció en la comisaría de la ciudad de La Calera. Al Siena, incluso, le faltaba la rueda de auxilio, que “Basualdo” se había comprometido a darle al día siguiente de la transacción.
Según la denuncia, tampoco retiró los electrodomésticos que eran parte del trato porque el comprador adujo que se había roto el flete y que luego los buscaría, algo que no ocurrió finalmente.
Al día siguiente (el 17 de abril), un interesado en adquirir el Peugeot se contactó con I.R.D., quien se habría presentado nuevamente como “Basualdo” en Facebook. Acordaron reunirse en una estación de servicio de barrio Las Flores. Pero la venta del 207 –por 110 mil pesos– se consumó el 22 de abril, luego de haber efectuado las inspecciones y solicitado los informes correspondientes. Para cerrar la operación, “Basualdo” no exhibió su DNI sino una denuncia de extravío del DNI.
Luego de pocas semanas, el dueño original del Peugeot se presentó en la Justicia para comunicar que a través de la misma red social lo había visto. Mientras el 207 se encontraba en poder del nuevo comprador en el estacionamiento de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN), en Ciudad Universitaria, los policías le notificaron que el auto tenía un pedido de secuestro, por lo que lo incautaron por orden judicial.
De esta forma, la investigación sumó a dos supuestas víctimas que apuntaron contra “Basualdo” al cerrar dos operaciones que incluyeron el mismo 207.
¿De quién era?
A partir del secuestro del Peugeot, surgió una disyuntiva sobre el dueño real, ya que si bien originalmente el propietario se lo había vendido a “Basualdo”, luego este se lo comercializó al último comprador (segunda víctima).
El pleito unió en un mismo reclamo tanto al dueño original y como al nuevo, que lo reclamaron como propio.
Pero el juez federal N° 1, Ricardo Bustos Fierro, afirmó que de las constancias surgió que el primero era el titular registral y quien poseía el derecho real de propiedad. Sobre el segundo sostuvo que era un tercero adquirente, ya que, aunque lo había comprado de buena fe, era ajeno a la relación contractual porque, incluso, sólo presentó la copia del boleto de compraventa sin haber corroborado el número de DNI del vendedor (“Basualdo”) en alguna base de datos públicos, como las de Anses, Afip, etcétera.
El historial telefónico
Para intentar determinar que I.R.D. se hubiese hecho pasar por “Basualdo”, la empresa Personal brindó un informe en el que detalló los titulares históricos de la línea utilizada por “Basualdo”. Así, pudo establecerse que I.R.D. habría simulado ser “Basualdo”.
La defensa del imputado negó que haya siquiera tenido un usuario en Facebook, otro con el nombre de “Román Basualdo” o haber contactado a la madre del propietario del 207.
Y dio otra versión: sostuvo que I.R.D. adquirió el Siena en una concesionaria de la ciudad de Córdoba, y que como parte de pago entregó una moto y realizó pagos en cuotas.
Al respecto, planteó que al enterarse de las irregularidades en la documentación, solicitó la devolución del dinero. Pero que luego de algunas divergencias, le entregaron el 207 en cuestión, aunque no le satisfizo y volvió a requerir el importe abonado.
De esta forma, señaló que ninguna documentación acredita en la causa la compraventa del 207 ni que haya sido Díaz el titular o “creador” verdadero de la página citada.
Sin embargo, el juez Bustos Fierro lo procesó como presunto responsable de los delitos de uso de documento público falso y estafa. La defensa apeló y el fallo terminó en la Sala B de la Cámara Federal de Córdoba, que por mayoría, confirmó el procesamiento.

