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Se confirma la investigación del call center tumbero liderado por “el Chancho” Sosa

El juez de Control, José Milton Peralta, avaló la prisión preventiva del guardiacárcel al que sorprendieron con dos celulares que iba a entregarles al narco en su celda de Bouwer.

24 de noviembre de 2021 a las 12:06 a. m.
Se confirma la investigación del call center tumbero liderado por “el Chancho” Sosa
Jefe. La acusación le adjudica a René "Chancho" Sosa el rol de líder de asociación ilícita para cometer estafas telefónicas. (Archivo)

La investigación de un “call center” para cometer estafas desde la cárcel de Bouwer con el liderazgo de René Alejandro “Chancho” Sosa (40) sigue a paso firme, a partir de la confirmación de la prisión preventiva del guardiacárcel al que sorprendieron con celulares que iba a entregarle al propio narcotraficante.

El juez de Control y Faltas N° 7, José Milton Peralta, rechazó el recurso presentado por el defensor del ayudante de 2ª Mauro Rodrigo Casado (42) quien el 13 de mayo pasado fue sorprendido en flagrancia por dos superiores que le secuestraron dos celulares (con sus cargadores) momentos antes de ser entregados a Sosa, según lo indica la investigación a cargo del fiscal de Delitos Complejos, Enrique Gavier.

Esto confirma la prisión preventiva dispuesta por el acusador, como así también la investigación de un centro de llamadas destinadas a estafar desde la cárcel a particulares que caían en engaños del tipo del “cuento del tío”.

El flagelo de los delitos cometidos desde las cárceles no tiene freno ya que las estafas telefónicas crecen y siguen, más allá de que muchas son descubiertas, sus responsables son llevados a juicio y muchos de ellos terminan condenados.

Los inhibidores de señales telefónicas en los penales parecen no formar parte del menú de contramedidas necesarias para evitar el uso de celulares. Los internos están autorizados a hacer llamados utilizando los teléfonos públicos, cuyas comunicaciones están precedidas por una grabación que advierte que el destinatario está por recibir una llamada de un establecimiento penitenciario. De este modo, la persona no puede ser inducida a engaño.

Intramuros. Desde la cárcel de Bouwer, funcionaría un "call center" destinado a cometer estafas telefónicas, liderado por "Chancho" Sosa. (Pedro Castillo)
Intramuros. Desde la cárcel de Bouwer, funcionaría un "call center" destinado a cometer estafas telefónicas, liderado por "Chancho" Sosa. (Pedro Castillo) (51)

Por eso, tener un celular en la celda, lejos de las miradas y escuchas de las autoridades, puede ser, más allá de un cómodo método de comunicación con familiares, un modo más de seguir delinquiendo mientras se cumple con una condena o se espera el juicio.

A pesar de que no se aplican los remedios tecnológicos para que las cárceles queden “blindadas” a las señales de celulares, es destacable la actitud de empleados y jefes del Servicio Penitenciario de Córdoba (SPC) que contribuyeron al descubrimiento de este caso, consiguiendo sorprender in fraganti el delito del empleado que tendría trato con Sosa.

En su resolución conocida la semana pasada, el juez Peralta resume en un párrafo lo que significa la actividad de los miembros de este grupo delictivo: “Queda claro que Sosa utiliza a los empleados del Servicio Penitenciario para que lo provean de aparatos celulares y que logró introducir en la asociación ilícita a Casado, quien dada su condición de guardiacárcel tenía conocimiento de las actividades ilícitas llevadas adelante por los detenidos desde el interior del establecimiento”.

Movimientos sospechosos

La actitud y determinación de superiores de Casado fue clave para aprehenderlo. Tres de ellos intervinieron directamente, si bien hay otros que fueron contestes al cumplimiento del deber al advertir un comportamiento sospechoso del guardiacárcel que hoy está detenido en el mismo penal.

Existía el dato del ingreso de celulares, chips y cargadores al núcleo D, pabellón D3 (Módulo MX1) y cuyo destinatario era “el Chancho”, quien luego los comercializaba entre los demás internos. Además, de varias fuentes se había comprobado que Casado era quien hacía llegar esos aparatos al conocido referente del mundo narco del este de la ciudad de Córdoba.

A pesar de que rara vez le tocaba ese pabellón, Casado se las ingeniaba para alcanzarle el material a la celda de “el Chancho” o a través del perímetro externo del D3. Varias veces, llamó la atención que estando de guardia o de adicional llegaba al lugar donde estaba Sosa “con la excusa de que iba a comprarle cigarrillos a los internos”. Pero los camaradas de Casado sabían que los cigarrillos en el penal tienen el doble de precio.

El rumor del ingreso de telefonía a ese sector y la responsabilidad del mismo guardiacárcel, era cada vez más sostenido.

Cuando ya sabía que iban a cambiarle el destino -debía desempeñarse en la Escuela de Cadetes- y pidió insistentemente prestar servicio el 13 de mayo, a partir de las 19. Pero no había turnos disponibles y a pesar de la insistencia no se produjo la vacante. De tanto preguntar, le dijeron que podía tratar de cambiar el turno con alguien que ya lo tuviera, algo que no consiguió, pero a último momento un compañero tuvo un inconveniente y lo llamó.

El juez Peralta reproduce en su resolución que “dada la sospecha que recaía sobre Casado, fue designado en un lugar lejos del sector proceso, por lo que lo ubicaron en la consejería del núcleo F, para cumplir el primer turno y observar cuál era su actitud”.

Ese día hubo un incidente en otro lugar y a pesar de que no fue convocado, Casado concurrió a la celaduría. Más tarde, vieron que se estaba dirigiendo hacia el módulo D, por lo que lo siguieron. Tras hacerle algunas preguntas y notar que se ponía nervioso, el ayudante de 2ª terminó por quebrarse y confesó que, efectivamente, los dos celulares y los dos cargadores eran para Sosa.

Libre. Imagen de "Chancho" Sosa cuando asistía en libertad a uno de los juicios que se le realizaron. (Ramiro Pereyra/La Voz)
Libre. Imagen de "Chancho" Sosa cuando asistía en libertad a uno de los juicios que se le realizaron. (Ramiro Pereyra/La Voz)

Agregó “que debía arrojarlos al tacho de basura del pabellón D3, y que por ello le tenían que pagar ochenta mil pesos”.

Los dos aparatos y sus dos cargadores eran llevados en sus piernas, debajo del pantalón.

“Señora de los teléfonos”

Entre los rasgos de peligrosidad procesal analizados por el juez, se afirma que antes de ser detenido “Casado se contactaba con otras personas que aún no han sido identificadas ni habidas por la instrucción, como por ejemplo ‘la señora de los teléfonos’”. Ese contacto estaba en un celular que estaba en su casa y aparentemente alguien lo hizo desaparecer.

Sosa y Casado comparten la imputación de asociación ilícita y cohecho agravado.

“El Chancho” estaba cerca de la libertad tras su última condena en marzo, pero ahora lo acusan de liderar una asociación ilícita que, desde la cárcel de Bouwer, habría sido creada para cometer indeterminados delitos con complicidad de varios integrantes de la banda, entre ellos el guardiacárcel detenido.

Al día siguiente de la detención del guardiacárcel, a Sosa lo trasladaron a Cruz del Eje.