Se coló en la fiesta, bailó, sedujo y... robó
Un hombre dio una fiesta en su departamento para agasajar a un amigo. Un "colado" se mezcló entre los 40 invitados y, aprovechando su simpatía, se ganó la confianza de todos.
En toda fiesta suele haber un "aguafiestas". Pero en la ciudad de Córdoba parece haber uno que hace divertir a todos como un auténtico rey de la noche y luego les da la sorpresa de que todo era un ardid para robarles. Así lo puede ratificar Luis Grimozzi, un ejecutivo de Fadea (Fábrica Argentina de Aviones), quien organizó una reunión bailable en su casa y sufrió el hurto de numerosos objetos de valor a manos de este ingenioso delincuente.Luis es formador de formadores en la factoría cordobesa y decidió darle una buena despedida a un amigo que partía a España, en su departamento de Oncativo al 200, en el centro cordobés. La fiesta tenía de todo: buena música, luces, humo, láser y otros chiches que hicieron muy llevadera la noche a los 30 ó 40 invitados. El lugar es un lujo ya que tiene ambientes amplios, dos patios y todo lo necesario para recibir de la mejor manera a decenas de personas. Centro de atracción. Pero ese viernes 22 de octubre a la noche faltaba un ingrediente que fue el centro de atracción de la noche. Nadie lo conocía, pero enseguida llamó la atención. "Alejandro" pasó en un descuido por la puerta de frente, seguramente con otros invitados, y simplemente adujo: "Vine porque me invitaron". El dueño de casa no alcanzó a indagar mucho porque estaba ocupado en la cocina y cuando lo vio tan desenvuelto dio por sentado de que se trataba de alguien conocido.Enseguida, se convirtió en el centro de la velada ya que "bailaba muy bien y les hizo juegos a las chicas", quienes no tardaron en festejarle sus movimientos y ocurrencias. En un momento hizo como un ensayo de strip tease y se ufanó de que podía ser un stripper ."Bailo en otros lugares, en fiestas", comentó a sus seguidores para completar: "Me busca mucho la gente". Solícito y educado. La noche llegó a su fin, la gente se fue muy contenta y cuando quedaban el dueño de casa, el homenajeado y muy pocos más, "Alejandro" se mostró muy solícito: "Chicos, qué puedo hacer para colaborar". Tras un cambio de palabras amistosas, remató: "Yo los ayudo a limpiar". Después de varios minutos de fajina, los dueños de casa siguieron en lo suyo mientras el invitado sorpresa –que ya era como de la familia– les dijo: "Tomar tanto me hace orinar mucho, me voy al baño y después saco la basura". Pasaron varios minutos y la luz del baño seguía encendida, así que los que quedaban con Luis comenzaron a hacer bromas sobre qué le estaba pasando al simpático desconocido. No obstante, después les llamó la atención y fueron a ver qué pasaba. Pero en el baño no había nadie y notaron que la puerta del dormitorio de Luis estaba abierta. En el interior de la habitación había signos de movimiento. Poco tiempo pasó hasta que advirtieron que faltaba la notebook con la que trabaja el empleado de Fadea y el disco externo donde había dejado un respaldo. Además, faltaron los dos celulares que estaban en la mesa de luz, un anillo muy valioso de un abuelo de Luis y dinero en efectivo.A esa altura ya era tarde para todo. La Policía llegó inmediatamente, pero no había ni rastros del "aguafiestas" en 20 cuadras a la redonda. Fotogénico. Pero grande fue la sorpresa cuando descubrieron que en la alacena de la cocina estaba la cámara fotográfica que usaron para que "Alejandro" posara como un artista. Así, las imágenes del bailarín fueron aportadas cuando Luis radicó la denuncia en la Unidad Judicial 1, en la seccional 1ª. Luis Grimozzi, el damnificado, reflexiona sobre lo que le pasó y respecto al autor de esta curiosa modalidad delictiva: "Aprovecha la distracción de la gente en una fiesta y aplicas sus tácticas y estrategias". Nadie pensó que quien los hizo divertir tanto durante la fiesta estaba preparando el terreno para robar.

