Se cierra el juicio por crimen de la "mujer de los siete tatuajes"
El 24 serán los alegatos y luego la sentencia. Varios testigos aportaron datos y confirmaron a la droga como parte de la relación de los dos imputados con la víctima, que apareció flotando en el Embalse.
Río Tercero. Droga, pasión y traición formaron parte del entramado de especulaciones en la sumatoria de los testimonios más llamativos en el juicio oral en marcha en los Tribunales de Río Tercero por el crimen de María José Alonso (33).
Es la mujer que apareció muerta en el lago de Embalse, flotando, aunque atada a bloques de cemento. La Cámara del Crimen está a punto de dictaminar sentencia en el caso que inicialmente se conoció como el de la mujer de los siete tatuajes, porque no se sabía su identidad.
El miércoles 24 se desarrollarán los alegatos por el juicio que enfrentan los imputados de presunto homicidio simple, Damián Luna (28), de Villa del Dique, y Alberto García (31), de Santa Rosa de Calamuchita.
A juzgar por el tenor de las preguntas de la Fiscalía se sostendría la sospecha sobre los dos imputados. Sin embargo, la defensa insistirá con que “nadie los vio” y que no alcanzarían las pruebas para tener certezas sobre su participación.
Varios testigos dijeron que Luna comentó que “García la mató” para evitar que se cometiera un secuestro. Esa versión refirió a que unos hermanos de “Majo”, como la llamaban a la víctima, tenían intenciones de secuestrar a Ángel Vega, patrón de Luna. El propio Vega avaló esa versión.
Droga. Vega aportó elementos respecto al consumo de drogas tanto de los imputados como de la fallecida. Confirmó incluso que "Majo vendía droga" y hasta dijo que en un momento la acompañó, junto a Luna, hacia Córdoba cuando iba a comprar estupefacientes.
Los compañeros de trabajo de García, a su vez, comentaron que en esos días, una delegación del sindicato de los químicos viajó a Luján, Buenos Aires, contingente en el que también iba Carlos Pajtman, ahora su defensor.
La ex pareja de Luna también habló de la adicción que padecía. Entre llantos, Silvia Arista confesó que en esos días en que ocurrió el crimen lo vio a Luna lavando el Ford Fiesta rojo, en el que se presume trasladaron a la víctima ya sin vida y que pertenecía a García. Por los dichos de sus hijos, sabía que “Majo era la novia” de Luna. La mujer, acongojada, subrayó que Luna “era bueno, trabajador, pero después cambió por la droga y ya no le importaba nada”.
Al mismo tiempo, otros testigos también declararon que Majo, oriunda de Laferrere (Buenos Aires) era pareja de García.
¿Por qué? Aún se desconoce el móvil que pudo motivar a los autores a estrangular primero y golpear en la cabeza después para dejar sin vida a la mujer que apareció en el lago de Embalse, a la altura de Villa del Dique, atada con alambre, envuelta con cámaras de goma y a bloques de cemento.
Estando 10 días sin ser identificada y sin que nadie la reclame, se la conoció como “la mujer de los siete tatuajes”, por la que en pocos días más la Justicia se expedirá en esta historia plagada de misterios, secretos o tal vez de un pacto que no termine de revelarse.
El caso. Ver: http://www.lavoz.com.ar/noticias/sucesos/mujer-tatuajes-era-maria-jose

