Roban celular de una oficina judicial dentro de comisaría de Córdoba
El teléfono había sido secuestrado a un sospechoso de robo. Fue sustraído de un escritorio de una ayudante fiscal. La dependencia está en barrio General Paz, en la Capital. Sospechan de policías de ese precinto.
Un escándalo de consecuencias imprevisibles se volvió a registrar en una oficina dependiente del Poder Judicial ubicada dentro de una comisaría, en la ciudad de Córdoba. En esta oportunidad, un celular fue sustraído hace al menos tres semanas del interior de la Unidad Judicial 11 que funciona en la comisaría 6ª del barrio General Paz, de la Capital provincial. El teléfono estaba guardado en el cajón de la ayudante fiscal, funcionaria del Poder Judicial. No se trata de cualquier celular. El aparato había sido secuestrado, durante un operativo, a un joven sospechado de liderar una banda de delincuentes que opera en la zona y que, como sospechan algunos pesquisas, podría tener vínculos con policías desleales. Hay más: ese teléfono se encontraba en una bolsa con otros aparatos. Sin embargo, los otros celulares no fueron sustraídos. ¿Se trató de un simple robo o se trató de hacer desaparecer un aparato que contiene números telefónicos y mensajes que pueden comprometer a alguien? ¿Quién robó ese celular? ¿Un simple vecino que, de forma osada, entró a una comisaría, recorrió un pasillo y entró a una oficina para abrir un cajón y luego salir caminando como si nada? ¿Fue un empleado de limpieza, como deslizó un empleado de esa Unidad Judicial a sus jefes de la Policía Judicial? ¿O fue al menos un policía de la brigada civil de esa comisaría?No es la primera vez que desaparecen cosas de la Unidad Judicial 11 de la Comisaría 6ª, ubicada en la avenida 24 de Septiembre al 1455, de barrio General Paz. El año pasado, otra funcionaria de esa misma dependencia judicial había sufrido, misteriosamente, el robo de su billetera del interior de su oficina. Esa billetera apareció abandonada luego, ya sin dinero, en el baño de hombres que usan policías de la comisaría. ¿Un simple robo o un mensaje mafioso para la funcionaria que receptaba las denuncias de robos de los vecinos del sector?En Jefatura de la Policía de la Provincia de Córdoba aún se recuerda cuando esa ayudante fiscal, antes de pedir un nuevo destino de trabajo a sus superiores, envió una nota de queja por el robo al por entonces titular de la fuerza Julio César Suárez.Ha pasado un año y, nuevamente, hubo un escándalo. El nuevo incidente El último caso se remonta a semanas atrás, cuando varios individuos, entre los que sobresalía "Rambito", un muchacho a quien le falta una pierna y que usa una ortopédica (y muletas) y que está sindicado de ser el jefe de una banda de ladrones, fueron detenidos en un auto en cerca de barrio General Paz. Al parecer, estaban por cometer un robo en una casa sin moradores. En la jerga policial se denomina: un "escruche". "Rambito", al parecer, era el conductor del automóvil. El muchacho ya ha tenido varias caídas en los últimos tiempos por supuestos episodios de robo. El año pasado ya había sido detenido (en realidad se entregó a las autoridades) luego de que, en el marco de un tiroteo entre bandas en barrio Yapeyú, presuntamente le descerrajó un balazo en el cuello a un niño. A los sospechosos les secuestraron varios celulares que fueron guardados en el cajón de un escritorio donde trabaja la ayudante fiscal Gabriela Mayer, junto con otros empleados. No está claro por qué la ayudante fiscal se quedó con ese y los demás teléfonos, en vez de remitirlos a Policía Judicial en sobre cerrado como manda el protocolo. Lo concreto es que semanas atrás, la doctora Meyer descubrió que había desaparecido uno de los teléfonos: justo el de "Rambito".Su oficina, que funciona en el interior de la Comisaría 6ª, tiene dos puertas. Una da al despacho de sus asistentes judiciales (sumariantes); la otra da con la oficina de los policías de la brigada civil de investigaciones. Ningún empleado, ni policial ni judicial, supo explicar lo ocurrido.Respecto al celular robado, la causa es investigada por el fiscal José Mana. No hay imputados.De forma paralela, en la Policía Judicial se espera que el titular de la institución, Federico Storni, disponga un sumario interno.Por su parte, a nivel policial, las autoridades miran con atención el devenir del caso. Trascendió que algunos uniformados de esa brigada civil vienen siendo observados con lupa.

