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Responsables nativos

Mucho se ha hablado y ­debatido en los últimos ­meses sobre narcotráfico en el país. Demasiado ­palabrerío pero la discusión de fondo, seria y concreta, aún no asoma.

28 de agosto de 2014 a las 12:02 a. m.
Responsables nativos

No es culpa de los extranjeros. Nada más fácil que mover el avispero mediático con una frase sin sustento, rápida para introducirse por los poros de los prejuicios de una parte de la sociedad que desde hace tiempo busca sin éxito encontrar a los culpables de la inseguridad.Cuando la semana pasada Sergio Berni decidió tantear el malhumor social, dejó una vez más su rol de secretario de Seguridad de la Nación para sumergirse en las malas artes de la política.Tomó un prejuicio que en los tribunales y en las cárceles no tiene asidero y lo echó a rodar, mientras algunos medían su imagen pública y varios otros se regodeaban de cómo la mirada de la sociedad se desviaba por algún momento.A las pocas horas, Berni aterrizó durante unos minutos en un campo de Toledo, habló con los efectivos de la división Drogas de la Policía Federal que durante 10 meses habían seguido a una banda narco que cargó una avioneta con más de 400 kilos de marihuana en Paraguay y cruzó la frontera sin problemas.Al llegar al campo, el ministro de Gobierno de la Provincia, Walter Saieg, el secretario de Seguridad de la Nación lo abrazó y entre risas le dijo: "Usted me debe un cabrito por este operativo... Y por el que hizo Gendarmería en Jesús María, en 2013."Pero el narcotráfico siempre es una mala noticia. Hasta cuando se realizan operativos exitosos como el del campo de Toledo.Sucede que cada uno de estos casos vuelve a dejar al descubierto la fragilidad extrema de los controles del denominado "tránsito aéreo irregular" (TAI). Jamás ninguno de los 20 radares dispuestos desde 2011 en las zonas limítrofes del país detectó a la avioneta Cessna cargada con la marihuana.En esta causa, la pericia de los efectivos federales fue clave para detectar los movimientos terrestres de la banda a través de intervenciones telefónicas y seguimientos.Pero, ¿cuántos otros vuelos clandestinos habrán arribado a Córdoba durante los últimos tiempos?Si se analiza la estadística, en 13 meses sólo tres avionetas cargadas con droga fueron desbaratadas en la provincia.La primera, en un campo cercano a Deán Funes, en julio del año pasado, cuando un peón rural se topó de casualidad con una nave cuyo piloto debió aterrizar antes de lo previsto por falta de combustible. Abandonó la droga y huyó del lugar: jamás se supo qué banda estaba detrás de esa avioneta.Después, en septiembre del año pasado, cuando el "narcoescándalo" comenzaba a ser noticia permanente, otra avioneta cargada con marihuana fue secuestrada en un campo de Obispo Trejo, también en el norte provincial. Ayer, los abogados defensores insistieron con que el operativo debía ser ­declarado nulo ya que, al ­parecer, los policías obligaron a los tiros a que el piloto aterrizara.En junio del año pasado, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) divulgó dos informes sobre drogas muy severos para Argentina: ubicó al país como el tercer "exportador" de cocaína y como el primer consumidor de esta droga en América ­latina. Mucho se ha hablado y debatido en los últimos meses sobre narcotráfico en el país. Demasiado palabrerío pero la discusión de fondo, seria y concreta, aún no asoma. Mientras tanto, la mirada continúa enfocándose en el otro, en el de afuera, sin una autocrítica seria de por qué falla lo que se debe emprender fronteras adentro.