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Recién 10 años después

Han pasado casi 10 años desde que el rastro de “Marita” Verón se esfumara en San Miguel de Tucumán, el 3 de abril de 2002. Juan Federico.

09 de febrero de 2012 a las 12:01 a. m.
Juan Federico
Recién 10 años después

Han pasado casi 10 años desde que el rastro de “Marita” Verón se esfumara en San Miguel de Tucumán, el 3 de abril de 2002. Pero buscándola, su madre, Susana Trimarco, encontró y mostró a la sociedad un horror que no estaba (ni está) demasiado oculto.

La ley de trata de personas, que Trimarco logró que fuera aprobada por la Nación en 2008, habilita a la Justicia Federal a actuar en serio en la lucha contra este flagelo.

Propone figuras como “vulnerabilidad” que son posibles de encontrar en cualquier prostíbulo ruinoso asentado, por ejemplo, a la vera de las rutas cordobesas.

Las víctimas de trata no siempre están atadas, no hacen falta cadenas concretas para someterlas.

Los esclavizantes de mujeres, por lo general, utilizan métodos más sutiles de sujeción. Buscan a mujeres humildes, les retienen los documentos, les cobran absolutamente todo (viaje, alojamiento, comida, y hasta los preservativos que utilizan los clientes) y las mantienen endeudadas a tiempo completo, imposibilitando que puedan huir.

Las dejan salir a un quiosco, asomarse a un pueblo, charlar con los clientes, pero en realidad estas mujeres están sujetas de otra forma a los proxenetas sin poder escapar.

Son por demás vulnerables, frágiles, con poca educación, ubicadas en un lugar ajeno a ellas y desconocen que existen policías que pueden ayudarlas, distintos a aquellos que suelen ver en los burdeles pasando “lista” o incluso como clientes.

“Indocumentadas, sin dinero, amenazadas y con conocimiento de que al local concurría la policía, toda idea de libertad para decidir desaparece; la situación de vulnerabilidad a que se refiere la ley encuentra en el caso un ejemplo paradigmático”, sentó jurisprudencia la Cámara de Apelaciones de La Plata en octubre de 2008 en una causa con víctimas paraguayas.

Sin embargo, desde entonces a esta parte, son pocos los casos que han sido juzgados en el país por trata de personas. Mucho menos las organizaciones criminales condenadas, ya que la mayoría de los fallos se centraron en personas particulares, aunque la trata de personas, como el narcotráfico, es imposible de desplegarse si no es en redes.

Ahora, recién 10 años después, con una investigación defectuosa y que no logró responder demasiados puntos, y con una figura penal mucho más benévola que la ley de trata (ya que no es de aplicación retroactiva) comienza a ventilarse un caso ícono en la Argentina y buena parte del mundo. Trimarco no ha recuperado a su hija, pero logró que la sociedad entendiera que la trata de personas es un delito que está mucho más cerca, entre nosotros.