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“Queremos cárcel para ese muchacho”

Lo sostuvo el padre de Leandro Ravasi Tea, quien murió atropellado por un auto cuyo conductor presuntamente iba a alta velocidad y escapó. El drama vial ocurrió en 2010, en Nueva Córdoba. El acusado llega a juicio por la figura de homicidio por dolo eventual.

03 de febrero de 2016 a las 12:01 a. m.
“Queremos cárcel para ese muchacho”
En el banquillo. El juicio arrancó ayer en la Cámara 9ª del Crimen. Podría terminar en los próximos días (Virginia Barbagallo/LaVoz)

"Se debe hacer justicia porque una cosa como esta no puede quedar impune. El impacto que hemos recibido, dos horas después, cuando nos han llamado (para decirnos) que mi hijo estaba tirado en el asfalto, sin vida, no se lo deseo a nadie. La pérdida de Leandro ha sido algo irreparable". Los conceptos, a cinco años y medio de la tragedia, pertenecen a Clelia Tea, la mamá de Leandro José Ravasi Tea, el joven que a sus 26 años perdió la vida porque lo atropelló un vehículo conducido por un joven, según la causa, a alta velocidad. Tras matar a Ravasi, el conductor escapó velozmente. El drama se produjo a las 5 de la mañana del 13 de junio de 2010 en avenida Poeta Lugones, entre Sabattini y Rondeau, frente al boliche La Estación y a la planta de Vialidad Nacional, en el barrio Nueva Córdoba, de la Capital provincial. Leandro cruzaba la avenida y fue embestido por el Ford Fiesta blanco que tripulaba Ignacio Caminada Rosseti (28), quien presuntamente iba a altísima velocidad. La violencia del impacto fue tal que la víctima rompió el parabrisas con su cráneo y fue transportado unos 40 metros arriba del capó del auto. Luego, cayó al asfalto y, sin que se detenga el rodado, Leandro fue pasado por encima por las ruedas del mismo auto. Caminada Rosseti se marchó sin auxiliar a la víctima.Esta trágica muerte comenzó a ser juzgada el año pasado en el fuero correccional como un "homicidio culposo", es decir, por imprudencia o negligencia. Sin embargo, a poco de iniciarse aquel debate, el juez Armando Ángeli se declaró incompetente y calificó la muerte como homicidio simple por dolo eventual: cuando alguien se representa que puede causar una muerte y, a pesar de esto, no se detiene en su accionar.Por eso, ayer comenzó un segundo juicio: esta vez en la Cámara 9ª del Crimen. Caminada Rosseti, quien se encuentra en libertad, llega acusado por una muerte dolosa, lo que puede resultar en una eventual condena a ocho años de prisión o más. "Este muchacho tiene que ir a la cárcel. No puede ser que esto quede en la nada", dijo ayer el padre de la víctima, Miguel Ravasi. "Fue una tragedia que envolvió a dos familias y nosotros llevamos la peor parte", añadió. Los padres de la víctima insisten con el dolo eventual. Velocidad y agonía En la primera audiencia, ayer se leyó la acusación según el nuevo encuadramiento y el acusado se abstuvo de declarar. Luego se dio paso a dos testigos presenciales que, a grandes rasgos, ratificaron cómo fue la mecánica del accidente descripta en la instrucción. En este debate hay determinados elementos que las partes se preocupan por dejar en claro. Una es la velocidad del vehículo y otra si la víctima murió de inmediato o si quedó agonizando por algunos minutos.Caminada Rosseti declaró en el juicio correccional que iba en tercera velocidad, por lo que no podía ir a más de 90 kilómetros por hora. Pero la declaración de los primeros testimonios parece ir en contra de esa afirmación.Los dos jóvenes que depusieron ayer aseguraron que vieron a la víctima agonizar y que el bólido que lo atropelló llevaba velocidad excesiva. El segundo de ellos, Leandro Reinaldi, sostuvo que metros antes del impacto el auto sacó chispas al raspar su piso con un badén sobre calle Rondeau.Las audiencias seguirán hoy y mañana. Si no hay contratiempos, el viernes podrían ser los alegatos y el veredicto.

Apuntes

Acusado. Ignacio Caminada Rosseti (foto) tiene 28 años y está en libertad. Ayer se negó a declarar ante la Cámara 9ª del Crimen. Uno de sus defensores, Carlos Hairabedian, dijo ayer que se trata de un caso "culposo".