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Sucesos

Punto final al caso Carina Drigani: 7 años después, la Justicia confirma que fue un fatal accidente

El TSJ ratificó que la mujer no fue víctima de femicidio, negó que haya sido un crimen y avaló la absolución del novio. Hugo Salas llegó a estar preso tres años siendo inocente.

28 de abril de 2023, 00:03
Punto final al caso Carina Drigani: 7 años después, la Justicia confirma que fue un fatal accidente
Carina Drigani y Hugo Salas. La mujer quería poner punto final a la relación. En 2016, apareció muerta en un arroyo. (La Voz / Archivo)

Nada de femicidio. Nada de un caso de violencia de género con resultado criminal. Ni siquiera se trató de un homicidio. Todo fue un dramático y penoso accidente en un arroyo y con consecuencias fatales.

Casi siete años después, la Justicia de Córdoba puso punto final al enigma de Carina Drigani Bulla, la fisioterapeuta de 44 años, madre de cuatro chicos, cuyo cuerpo fue encontrado en el arroyo de Icho Cruz, en el valle de Punilla, en aquel mayo de 2016.

En las últimas horas, la Sala Penal del Tribunal Superior de Justicia (TSJ) de Córdoba descartó la hipótesis de un femicidio, ratificó que todo fue un accidente y remarcó la absolución del novio de Carina, el comerciante Hugo Antonio Salas, quien hoy bordea los 80 años.

En rigor de verdad a esta conclusión ya habían llegado los jueces de la Cámara 4ª del Crimen de Córdoba en el marco del juicio que se realizó contra Salas en 2019.

El hombre llegó a estar preso alrededor de tres años (tuvo prisión domiciliaria) siendo absolutamente inocente de homicidio.

Y no sólo eso, ni siquiera se había tratado de un homicidio.

Ante ese fallo absolutorio, los representantes legales de los hijos de la mujer habían presentado distintos recursos de casación, al entender que se había tratado de un asesinato encuadrado en violencia de género.

Tres años después, la máxima instancia judicial de Córdoba echó por tierra esas apelaciones y ratificó que todo fue un accidente.

O mejor dicho, un fatal accidente.

Para la Justicia esto fue lo que pasó: Carina, una víctima absolutamente vulnerable en distintas facetas de su existencia y con distintos padecimientos psicológicos, tomó ansiolíticos en cantidades, salió a caminar sin rumbo y, a la vera de un arroyo, se resbaló o tropezó, y cayó parcialmente sobre el curso de agua.

El arroyo tenía un caudal bajo.

Su cabeza quedó levemente sumergida y falleció finalmente.

Carina sufrió un episodio de pérdida de consciencia similar a otros vividos con anterioridad a lo largo de su compleja vida, de acuerdo a lo que entendieron los jueces.

Resta esperar qué decisión tomarán los herederos de esa mujer y si apelarán ante la Corte Suprema.

Hugo Salas llegó a juicio en 2019. En la foto, dialoga con Teresita Larrazabal, una de sus abogadas. (La Voz)
Hugo Salas llegó a juicio en 2019. En la foto, dialoga con Teresita Larrazabal, una de sus abogadas. (La Voz)

Un complejo enigma criminal

Carina desapareció el 3 de mayo de 2016 en Córdoba Capital. La mujer, madre de cuatro chicos, tenía que volver a su consultorio de Alto Alberdi para atender a unos pacientes. Sin embargo, se le perdió todo rastro.

La causa recayó en la por entonces fiscal de Violencia Familiar N°1 de Córdoba, Mercedes Balestrini (hoy fiscal de Cámara).

Como Carina tenía botón antipánico, la fiscal dispuso la detención de la expareja, Daniel Baretta.

En aquella época, en las calles de Córdoba y del país comenzaban a repetirse las marchas del Ni Una Menos, ante la atroz e imparable violencia machista.

El ex de Carina Drigani llegó a ser enviado a la Cárcel de Bouwer, donde permanecería un mes y medio preso.

Los investigadores lo entrevistaban: “¿Dónde la tiraste? Dónde tiraste el cuerpo? Confesá...”.

El 5 de mayo siguiente, mientras la Policía y la Justicia no daban con la mujer, unos niños que jugaban a la vera del arroyo La Aguada, en Icho Cruz, dieron con un impensado cuadro de espanto.

Semisumergido, estaba el cuerpo de una mujer de cabellos rubios.

Pequeño curso de agua. En este arroyo de Icho Cruz fue encontrada muerta Carina, hace dos semanas. (LaVoz)
Pequeño curso de agua. En este arroyo de Icho Cruz fue encontrada muerta Carina, hace dos semanas. (LaVoz)

La zona se llenó de policías, bomberos, funcionarios y funcionarias.

A las horas, se supo que era Carina.

La autopsia determinó que había muerto por asfixia por inmersión.

En su organismo se hallaron restos de somníferos, calmantes y otras sustancias. Carina solía tomarlos. Padecía trastornos psicológicos. Había estado internada en centros de tratamientos psiquiátricos.

Recién en junio, de ese 2016, Beretta fue liberado cuando pudo demostrar que no tenía nada que ver con “el homicidio”, como insistía la fiscal Balestrini. Luego, lo imputó por supuestas amenazas, pero debió sobreseerlo también.

Se descubrió que las denuncias de Carina en su contra eran falsas.

Salas en la mira

Sin Baretta en la mira, la fiscal y su equipo pusieron el ojo en el novio de Carina: Hugo Antonio Salas, un comerciante dedicado a la venta de plásticos y constructor. El hombre, separado y con hijos, era 30 años mayor que ella.

En la fiscalía empezaron a recolectarse elementos y testimonios que apuntalaban que todo era una relación tóxica.

El hombre, según la causa, la celaba, la controlaba, la asfixiaba.

Carina quería separarse de él.

Mientras tanto, sin un norte claro, la fiscalía comenzó a recolectar indicios para apuntalar la tesis de un homicidio.

El mayor obstáculo es que: no había testigos presenciales de ese supuesto “crimen”, no había ADN, ni filmaciones y el rastreo de los celulares no aportaban nada concreto.

En ese cuadro de mareo, la fiscal se basó en un informe elaborado por un hombre que se presentó como “revelador táctico” y que incluso decía tener experiencia criminal.

De hecho, ese supuesto perito aportó una serie de indicios que terminaron por convencer a Balestrini de que había sido un femicidio.

A la par, las querellas ofrecían más indicios sobre conductas celotípicas de Salas y hacían hincapié en supuestos cortes de la mujer.

Salas, pese a la férrea defensa de sus abogadas Andrea Amigo y Teresita Larrazabal, fue enviado a juicio.

“Yo no la maté. Es más, no creo que haya sido un homicidio”, supo decirle a La Voz, estando preso.

Acusado. Hugo Salas es juzgado como supuesto autor de femicidio en la Cámara 4ta del Crimen. El acusado insiste en que es inocente. (Javier Ferreyra)
Acusado. Hugo Salas es juzgado como supuesto autor de femicidio en la Cámara 4ta del Crimen. El acusado insiste en que es inocente. (Javier Ferreyra)

Juicio y absolución

En 2019, como un mazo de naipes que se cae, la causa se vino abajo en los Tribunales. El juicio fue con jurados populares.

Sin pruebas firmes, el fiscal Raúl Gualda terminó pidiendo la absolución de Salas, no así los querellantes Carlos Nayi y Gustavo Núñez, quienes reclamaron prisión perpetua.

De manera unánime, los jueces terminaron absolviendo al acusado.

Sin testigos ni indicios firmes y de peso, la prueba se sustentó en dos aspectos: las sustancias que los forenses encontraron en el cuerpo de la víctima y en el cuadro psicológico que padecía la mujer y que especificaron distintos expertos.

Se determinó que Carina consumió calmantes y se fue al arroyo, donde se ahogó.

El TSJ acaba de poner punto final al caso.