Por adicto, no lo juzgan por un crimen
El asesinato de Yamila Machuca (15) en 2007 todavía está impune. El fiscal de Cámara aspira a rehabilitarlo para sentarlo en el banquillo de los acusados.
Desde el 4 de octubre de 2007 permanece impune el crimen de Yamila Betsabé Machuca, la chica de 15 años que caminando por la ciclovía de barrio Ampliación América, de la ciudad de Córdoba, recibió un puntazo en la boca del estómago por parte de un joven al que ni conocía. El acusado tampoco la había visto nunca, pero la confundió con una chica a la que le había jurado venganza.
Pero, a pesar de que fue detenido minutos más tarde y de que la causa se elevó pocos meses después a juicio (en marzo de 2008), el presunto matador Oscar Ernesto Araujo Moreno (26), alias "Manco", por el momento no será juzgado.
La preocupación de los padres de Yamila se debe a que han transcurrido más de dos años del final de la instrucción a cargo del fiscal Javier Praddaude y la fecha de la primera audiencia aún no se conoce.
Todo está parado. El imputado tiene un diagnóstico psiquiátrico de border line (fronterizo), con fuerte deterioro psicocognitivo por una continuada adicción a las drogas.
Desde hace varios meses, Araujo es sometido a un tratamiento de "estabilización" para ver si supera el cuadro adictivo y puede ser llevado a juicio, como es el anhelo de la familia de la víctima.
En diciembre pasado, el acusado fue internado en el Centro Psicoasistencial Unidad de Crisis Córdoba, que depende de Salud Mental, donde son enviados los pacientes psiquiátricos en crisis.
María Evangelina Ymo, la mamá de Yamila, y su padrastro, Ricardo González, señalaron a este diario que están preocupados por la demora. "Estamos esperando que el médico le dé el alta para ir a juicio", comentaron.
"No es inimputable". El fiscal de la Cámara 8ª (donde debe hacerse el juicio), Hugo Antolín Almirón, señala que los peritos que analizaron a Araujo diagnosticaron que se trata de un border line y que el director del centro debe informar trimestralmente su evolución.
Ya hubo dos informes que marcarían una superación del cuadro.
Lo que se estableció por pericia oficial era que "el Manco" tenía un "deterioro psiconeurocognitivo por consumo abusivo crónico de drogas psicotrópicas", lo que determina una "desestabilización de su personalidad de base" que le impide la "capacidad de comprensión, entendimiento y seguimiento del proceso judicial seguido en su contra".
Pero Almirón aclara que Araujo no es inimputable. Dice que al cometer el hecho comprendía sus actos pero que su estado actual no le permite estar en el juicio, por lo que debe ser tratado.
El último informe, el 28 de mayo pasado, señaló que se aprecia "cierta estabilización en su cuadro psicopatológico". Hace aproximadamente un mes que el tratamiento carcelario se está cumpliendo desde Bouwer. El fiscal aspira a que después de julio un nuevo informe establezca que el imputado ya pueda afrontar el juicio.
Si al "Manco" logran sentarlo en el banquillo de los acusados, debe responder por homicidio simple, lo que podría costarle de 8 a 25 años de reclusión o prisión.

