Pedófilo que se travestía sumó 3 condenas
El hombre, de 62 años y guardia de seguridad privado, deberá purgar ahora 5 años de prisión. Antes, acumuló penas de 10 años de cárcel. El acusado se vestía de mujer para abusar de niños y niñas. Reincidió al año siguiente de cumplir su última condena.
El martes último, se conoció que Juan Carlos Natividad Olmos (62) fue condenado a cinco años de cárcel, acusado de haber manoseado a tres niños en el pueblo de Toledo, ubicado 23 kilómetros al sudeste de la ciudad de Córdoba. Como dato curioso, se supo que Olmos se disfrazaba de mujer para consumar estos abusos.
Esta fue la tercera condena contra Olmos por delitos contra la integridad sexual. Según se lee en su planilla prontuarial, el hombre, empleado de seguridad privada, hace 20 años, en 1992, recibió nueve años de cárcel. La Cámara 3ª del Crimen lo encontró culpable del delito de “rapto de menores y violación”.
Según el informe del Registro Nacional de Reincidencia, el 23 de julio de 2009, Olmos otra vez escuchó una condena en su contra. En este caso, los jueces de la Cámara 5ª del Crimen lo encontraron responsable del delito de “abuso sexual sin acceso carnal” y le impusieron una pena de un año y dos meses de prisión, con declaración de reincidencia.
Entre el tiempo que estuvo detenido antes del fallo y los meses que pasó en la cárcel tras la condena, Olmos cumplió la totalidad de la condena y volvió a la calle el 9 de abril de 2010.
Un año después. Un año exacto después, el 9 de abril de 2011, a las 20.30, Olmos reincidió por tercera vez.
Aquella tarde/noche, el hombre estaba parado cruzando las vías, al lado de un camión Ford, que pertenecía a una empresa para la que hacía seguridad privada. Fue entonces que tres niños (dos nenas de 6 y 8 años y un varón de 7) pasaron a su lado rumbo a un quiosco y Olmos los intercedió preguntando si querían comprar una Coca Cola para él. Los chicos accedieron y volvieron con la gaseosa hacia donde estaba el hombre, que dijo llamarse Juan y les ofreció subir al camión a cambio de dinero y caramelos.
Una vez arriba de la cabina del rodado, Olmos empezó a tocar a los chicos de diferentes modos, hasta que les dijo a las niñas que descendieran y lo dejaran sólo con el varón.
Acto seguido, Olmos puso las trabas de las puertas del camión, se desvistió delante del chico y comenzó a ponerse ropa de mujer y pintarse los labios y los ojos.
Mientras tanto, empezó a abrazar y tocar al nene, que fue rescatado por sus familiares, quienes habían sido alertados por las niñas.
Al verse sorprendido, Olmos tomó el bolso en el que había dejado sus ropas e intentó salir corriendo. En medio de la huida, avisó a su empleador que lo habían querido asaltar, razón por la cual escapó del lugar.
Luego, al allanar la Policía su domicilio, se encontró una “importante” cantidad de ropa de mujer, aunque allí él vivía solo.
Tras ser detenido, Olmos fue sometido a una serie de pericias psicológicas, de las que resultó que presentaba rasgos de “pedófilo”.
La última condena. El martes pasado, en la Cámara 8ª del Crimen, el fiscal Hugo Almirón pidió cinco años de prisión al declararlo autor del delito de "abuso sexual sin acceso carnal, reiterado, tres hechos", calificación legal que tiene una escala que oscila en un mínimo de 6 meses de cárcel y un máximo de 12 años.
El juez Juan Manuel Ugarte coincidió con el pedido del fiscal y le fijó la pena solicitada.

