Pasajero califica de "milagro" el aterrizaje forzoso del avión en Deán Funes
Es el titular de Cuentas de Río Cuarto, que viajaba a bordo del Piper de regreso de Termas de Río Hondo. Hubo tres heridos leves.
“La pericia del piloto fue clave para lograr el milagro. Estábamos a una altura de 2 mil metros cuando se clavó el primer motor. Después comenzó a fallar el otro motor y estuvimos obligados a una maniobra de emergencia”.
Así recuerda Osvaldo Córdoba el afortunado aterrizaje forzoso del avión de pequeño porte que en la noche del domingo se precipitó a la vera de la ruta nacional 60, entre Deán Funes y Quilino.
Córdoba es el titular del Tribunal de Cuentas municipal de Río Cuarto. Viajaba con otras seis personas, de las cuales sólo sufrieron heridas leves tres.
"Estuvimos buscando un lugar donde aterrizar durante 50 minutos desde que se inició la falla. Estábamos en el medio de la nada. En Dean Funes nos esperaba la policía en una pista abandonada, aunque finalmente bajamos sobre la ruta", dijo Córdoba a Telediario Digital.
El avión era un Piper Navajo 8 plazas, matrícula LV-JGN. Aterrizó a la altural del kilómetro 838 de la ruta 60.

La aeronave regresaba de Termas de Río Hondo, tras ver el Gran Premio de Moto GP en Santiago del Estero.
El comisario mayor Mario Tornavacca informó que ante el aviso de los problemas mecánicos se había preparado un esquema de emergencia en el Aeroclub Deán Funes, que está abandonado. "Ya estaban unos móviles con balizamiento aéreo para marcarle el sector por el que deberían haber descendido, pero no alcanzaron a llegar”, dijo.
Según la prensa riocuartense, en la aeronave viajaban los pilotos Octavio y Ernesto Jorba, tres familiares menores de edad (17, 16 y 11 años), Osvaldo Córdoba y Claudio Garay.


