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Otra fuga que deja al descubierto las intrigas del Complejo Esperanza

Seis jóvenes acusados en graves causas escaparon de manera llamativa. Cuatro guardias internos fueron pasados a situación pasiva.

11 de septiembre de 2016 a las 12:51 a. m.
Otra fuga que deja al descubierto  las intrigas del Complejo Esperanza
En la mira. Lo que sucede en el interior del centro provincial para adolescentes en conflicto con la ley penal ha generado distintas suspicacias. (Facundo Luque / Archivo)

La fuga del Complejo Esperanza de seis adolescentes en conflicto con la ley penal otra vez dejó al descubierto una serie de internas puertas adentro de ese centro donde son alojados los menores de edad judicializados. La llamativa manera en que huyeron seis jóvenes de entre 17 y 20 años, con muy graves delitos sobre sus espaldas, cayó como mucho más que una mala noticia en el interior del Ministerio de Justicia de la Provincia y de la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia (Senaf), que son los órganos responsables del Complejo Esperanza. De nuevo quedaron al descubierto intrigas entre los que supuestamente deben velar por el cuidado y resguardo de estos jóvenes. Cuatro guardias fueron apartados. De los seis adolescentes que se fugaron el viernes al anochecer, dos tienen causas por homicidios. Los otros cuatro están acusados de violentos robos calificados. Dos de estos últimos fueron recapturados ayer al mediodía.Uno de los que se fugaron era una suerte de "cabecilla" dentro de ese grupo y como ya tiene 20 años y una causa por homicidio, este lunes debía ser trasladado a la cárcel de Bouwer, donde están alojados los delincuentes mayores de edad.Ese es un dato que por estas horas hace mucho ruido entre los responsables del Complejo Esperanza.El joven, J. P., estaba detenido acusado de haber atacado a balazos a un vecino de barrio Comercial, al sur de la ciudad de Córdoba, el 26 de septiembre de 2013.Aquella tarde, tras una pelea vecinal, su padrastro le dio un arma y le dijo que matara a su contrincante, según se informó en esa oportunidad.Luis Malagueño (28) recibió tres balazos calibre 9 milímetros y murió al otro día en el Hospital de Urgencias.J. P. y su padrastro pasaron a estar prófugos y recién fueron atrapados a principios de diciembre de aquel año, cuando llegaron juntos a una clínica porque el muchacho tenía que ser operado tras fracturarse una pierna en un choque de motos.En los últimos días, otra denuncia interna lo involucraba, según apuntaron distintas fuentes del Complejo Esperanza: amenazaba a la madre de un interno pidiendo dinero para no "molestarlo" allí adentro."Le dijeron que lo pasaban a la cárcel de Bouwer y se fugó", sintetizó un hombre que conoce de sobra lo que sucede en el interior de ese centro. Puerta abierta Desde el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, cartera de la que depende la Senaf y, por ende, el Complejo Esperanza, según se dispuso a partir de la nueva gestión de Juan Schiaretti (antes, la Senaf estaba bajo la órbita del Ministerio de Desarrollo Social), se indicó a través de un comunicado que la fuga ocurrió el viernes alrededor de las 20. Ayer a la mañana, se realizó una denuncia penal para que se investigue cómo ocurrió la evasión y, al mismo tiempo, se dio participación al Juzgado Juvenil de turno.Todos los fugados estaban alojados en el instituto Horizontes, dentro del Complejo Esperanza, donde se destina a aquellos adolescentes con las causas penales más graves.De acuerdo a otras fuentes, un guardia les permitió salir, ya que los jóvenes no violentaron ninguna puerta sino que aprovecharon que una de ellas estaba abierta y escaparon.No se entiende cómo no fueron divisados saltando el perímetro."El guardia les dejó abierta la puerta porque uno de los adolescentes pidió llamar por teléfono a un familiar", explicó uno de los informantes.Fue entonces que los seis jóvenes aprovecharon para escapar, en un descuido. Sin embargo, a nivel oficial esta descripción sobre lo que habría ocurrido no cierra por ahora. La seguridad del Complejo Esperanza se divide en dos grupos: los empleados internos y los guardiacárceles del Servicio Penitenciario que sólo controlan el perímetro. Al conocerse esta fuga, que se agrega a episodios similares ocurridos en los últimos tiempos, varias suspicacias cayeron sobre los primeros, que desde hace tiempo mantienen una puja interna. No se trata de personal capacitado para tareas de seguridad, sino que tienen un rol que desde hace años nadie puede clarificar.Después de las anteriores fugas, varios de estos guardias fueron apartados y quedaron bajo investigación judicial. Sin embargo, no se conocen mayores novedades sobre avances en esas causas.Entre los guardias, en tanto, las quejas se repiten. Se critica que el foco tras las evasiones siempre termina sólo sobre ellos.En medio de estas conjeturas, son varias las voces que alertan sobre el tráfico de drogas en el interior del Complejo Esperanza.En octubre pasado, siete adolescentes protagonizaron otra llamativa huida. Cinco tenían causas por homicidios, otro por violación y el último por robo calificado.Entre otras medidas sobre la última evasión de este viernes, serán claves las filmaciones internas. Anoche, el Gobierno anunció que cuatro guardias que estaban de turno fueron pasados a situación pasiva.Tras la fuga, se encontraron teléfonos celulares que habrían tenido los ahora prófugos dentro del Complejo Esperanza.Con esos aparatos no sólo habían extorsionado a la madre de otro interno, sino que también los habrían utilizado para planificar la fuga.Se cree que contaron con apoyo logístico y que alguien los aguardaba en las inmediaciones para hacer más rápido el escape.

El juez que obligó a mejorar las instalaciones

Complejo Esperanza, el centro para adolescentes judicializados, está ubicado en camino a 60 Cuadras, cerca de Bouwer. Consta de cinco institutos. En abril último, el juez en lo Penal Juvenil de 1ª Instancia de la ciudad de Córdoba, José González del Solar, resolvió el archivo del recurso de habeas corpus correctivo y colectivo que había admitido hacía casi dos años y que obligó al Estado provincial a mejorar las condiciones de los alojados en el Complejo Esperanza, tras una denuncia de legisladores opositores.