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Natascha Kampusch relata en su libro la pesadilla de "3.096 días"

Es la joven austríaca que estuvo 8 años secuestrada en un sótano.

08 de septiembre de 2010 a las 09:04 a. m.
Agencia EFE | Luis Lidón
Natascha Kampusch relata en su libro la pesadilla de "3.096 días"

El relato autobiográfico de la infancia robada de la joven austríaca Natascha Kampusch, titulado 3.096 días y puesto hoy a la venta, ha despertado una gran expectación al contener detalles sobre el horror de sus ocho años de secuestro en un sótano de cinco metros cuadrados.Los 3.096 días del título son los ocho años de su secuestro -del 2 de marzo de 1998 al 23 de agosto de 2006-, en los que pasó de los 10 a los 18 años encerrada bajo tierra a merced de Wolfgang Priklopil, que se suicidó el mismo día que la chica logró escaparse. También se espera la aparición de una película (ver La historia de Natascha va al cine 30/05/2010)La primera edición del libro, escrito por la joven junto con dos periodistas y por el que se especula que puede haber cobrado 1,2 millones de euros, tiene una tirada, según la prensa austríaca, de 50.000 ejemplares.El secuestro. En el pasaje sobre el día de su secuestro, después de ser raptada cuando iba al colegio por Priklopil -a quien nombra en el libro sólo como "el secuestrador"-, reconoce que sintió miedo a morir y a ser enterrada en un bosque cercano.Aún hoy reconoce que no sabe si el secuestro lo planeó Priklopil por sí mismo o lo hizo por encargo, porque le habló de otras personas que no aparecieron y su intención de entregarla a ellos, algo que jamás se produjo.Tras unos primeros días de incertidumbre y angustia por su situación y la falta de espacio, Kampusch relata cómo su secuestrador acaba comiendo junto a ella e incluso juegan al parchís en el tiempo que pasan juntos.Nuevo nombre. Seis meses después puede subir por primera vez a la vivienda del secuestrador, que trata de aniquilar por completo su identidad y comienza a llamarla "Bibiana".A los 14 años pasó la primera noche en casa del raptor. "Petrificada de miedo" -cuenta- estaba tumbada en la cama de Priklopil cuando la ata con unos cables a su muñeca."Cuando me ataba a él en las noches que pasaba arriba no se trataba de sexo. El hombre que me pegaba, que me encerró en el sótano y que me hacía pasar hambre, quería mimos", relata la joven.Kampusch no entra en los detalles de si fue forzada a mantener relaciones sexuales con su secuestrador. "Es la última esfera de mi vida privada que quiero preservar", indica.La fuga. Después, cuando su secuestrador cree que la tiene completamente sometida, sale en varias ocasiones de la casa con él, y una vez incluso pasan juntos un control policial del tránsito.Ella trata de comunicarse con el agente haciéndole señales con los ojos, pero no la entiende. En otra ocasión llegan a ir a esquiar, y ella trata de pedir ayuda, sin fortuna, cuando va sola al servicio.El día de su escape Natascha aprovecha que Priklopil se aleja durante una conversación telefónica. Logra salir del jardín y se encuentra con tres personas que se niegan a prestarle siquiera un teléfono móvil.Después entra en casa de una mujer del vecindario, que al contarle sus vicisitudes le pide que no pise su césped, y llama a la policía, que acude al lugar y la traslada a la comisaría.