Minero chileno se preparó bajo tierra y correrá la maratón de Nueva York
Durante el encierro, Edison Peña corría mañana y tarde por las galerías de cerca de un kilómetro, dando entre 10 y 12 vueltas.
Durante semanas, Edison Peña se entrenó corriendo por las lúgubres galerías de la profunda mina, en que estuvo atrapado 69 días, usando pesadas botas con puntas de metal en lugar de zapatillas, sin imaginar dónde mostraría el fruto de su inusual práctica: el domingo correrá el maratón de Nueva York.
Peña y 32 compañeros estuvieron sepultados a 700 metros de profundidad y en los primeros 17 días bebieron orina o agua contaminada y compartieron pequeñas cucharadas de comida.
Entrenamiento. Peña, de 34 años, corría mañana y tarde por las galerías de cerca de un kilómetro, dando entre 10 y 12 vueltas, dijo el miércoles a la AP su compañero de encierro Omar Reygadas.
Reygadas calcula que Peña corría unos 10 kilómetros diarios. "Nosotros descansábamos y él seguía corriendo, y por la tarde... salía a correr otra vez".
"Aparte de hacer ejercicios y correr con pesos. Se preparaba bastante", añadió Reygadas, un electricista de 56 años.
Participante. La AP intentó hablar con Peña, pero su esposa, Angélica, dijo que su marido estaba ocupado realizando trámites de pasajes y visas para viajar a Nueva York.
Los organizadores del Maratón pensaban invitar a Peña a presenciar la carrera desde un lugar privilegiado, pero él pidió participar.
Competencias. Será su segunda competencia desde que él y sus compañeros fueron rescatados el 12 y 13 de octubre. En la primera, un triatlón el 24 de octubre, Peña asumió el tramo de carrera, y dos atletas profesionales el nado y la bicicleta.
"Yo corría dentro de la mina... quería darle un mensaje a todos: si dentro yo puedo, afuera también", declaró Peña tras ser rescatado.
Peña rechaza el calificativo de héroes que muchos dan a los 33 por haber soportado tan bien físicamente su encierro, aunque psicológicamente varios se han visto afectados, y cinco o seis, según los médicos, tienen problemas de alcohol.
Se cree que Peña sufrió depresión durante el encierro, ya que pidió que le enviaran una fotografía del sol, para recordar su brillo.
Expresivo. Peña es uno de Los 33, como ya se conoce al grupo, que más expresa sus emociones, incluso hasta las lágrimas. Durante una cena que les ofreció el empresario minero Leonardo Farkas, Peña quiso hablar, pero la emoción le impidió articular su discurso.
"Quiero mandar un gran mensaje de humanidad, de vida, de dar las gracias, de hacer deporte, creo que yo abajo corría...", alcanzó a decir en la fiesta, una semana después de su rescate.
"El corría con botas de goma con punta de acero, porque trabajaba en las partes en que había agua", dijo Reygadas. "Le cortó la caña (a las botas) y con eso corría hasta que le llegó un par de zapatillas"."Si hubiera tenido que correr a \'pata pelá\' (descalzo), lo hubiera hecho. Creo que sufrí todos los embates", dijo Peña a APTN y a otros medios de prensa que lo esperaron en su casa cuando regresó desde el hospital donde todos fueron llevados tras su rescate. Peña integró el primer grupo de tres en recibir el alta.
"En los primeros días no había fuerza ni ánimos para correr, no teníamos buen alimento, no sabíamos qué pasaba, estábamos con la mente en otra cosa", recordó Reygadas. "Una vez que nos llegó alimentación, él empezó a correr", añadió Reygadas, físico culturista aficionado que hasta hace 11 años corría 18 kilómetros diarios.

