Mató en un asalto: perpetua
El jurado popular constituido en la Cámara 6ª del Crimen de Córdoba condenó ayer a prisión perpetua al asesino del repartidor de comidas rápidas Javier Maximiliano Sona (25), ultimado en un asalto callejero ocurrido en 2013 en barrio Artigas.
El jurado popular constituido en la Cámara 6ª del Crimen de Córdoba condenó ayer a prisión perpetua al asesino del repartidor de comidas rápidas Javier Maximiliano Sona (25), ultimado en un asalto callejero ocurrido en 2013 en barrio Artigas. El cómplice del homicida fue sentenciado a 15 años de cárcel. La lectura del veredicto debió ser interrumpida debido al escándalo que se desató porque familiares de los imputados reaccionaron airadamente.
La condena máxima fue dictada contra Luis Ángel Cisterna Gilabert (27), alias “Brasita”, quien fue hallado responsable de homicidio criminis causae (mató para encubrir otro delito) y robo calificado por el uso de arma operativa. Los 15 años de prisión fueron para su cómplice, Héctor Darío Medrano (26), culpable de homicidio en ocasión de robo agravado.
Aquella noche del 10 de agosto de 2013, Sona había ido a llevar unos lomitos a una familia. Maximiliano había inaugurado días antes una pizzería y local de venta de comidas rápidas junto con su novia, con quien pensaba casarse.
Fue interceptado por dos motochoros. A punta de pistola lo obligaron a bajar de su vehículo con el propósito de quitárselo. Luego de sustraerle la recaudación diaria del negocio, en un descuido de sus asaltantes alcanzó a escapar y mientras corría, le dispararon por detrás.
El arma, según la acusación, era empuñada por “Brasita” quien abrió fuego para encubrir el robo, debido a que la víctima lo conocía. Esto fue probado en el juicio, mientras que a “Oreja” le corrió el atenuante de haber reprendido a su cómplice por su decisión de matar.
Javier murió al día siguiente en el Hospital de Urgencias.
Juicio complicado. No fue sencillo el debate en este juicio. Muchos testimonios "se dieron vuelta" aparentemente por amenazas. Pero el "testigo clave" se mantuvo en sus dichos y pruebas contundentes terminaron cercando a los acusados.

