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Mató de 10 tiros, pero los jueces lo absolvieron

La Cámara del crimen de Deán Funes consideró legítima defensa la acción de un acusado de homicidio.

26 de abril de 2010 a las 12:01 a. m.
José Hernández (Corresponalía)
Mató de 10 tiros, pero los jueces lo absolvieron

Deán Funes. La Cámara del Crimen de Deán Funes absolvió a Raúl Ricardo Ruiz (30), acusado de homicidio agravado por el uso de arma de fuego en contra de Marcos Daniel Arias (25) alias "Michinani".

"Fue un hecho a la madrugada, en la vivienda del imputado y la muerte ocurrió por una legítima defensa: es un ciudadano trabajador y honrado. La víctima Arias acumulaba cantidad de contravenciones por golpizas y escándalos. Además, era corpulento y de una fuerza física excepcional", apuntó a este diario el fiscal de Cámara, Hernán Funes. El letrado querellante, Marcelo Rinaldi, había pedido cinco años de prisión considerando exceso en la legítima defensa.

Los hechos se desataron en junio de 2009, en la pequeña comuna de San Nicolás cuando el hoy absuelto Ruiz se encontraba en el living de su vivienda con otro hombre, mientras, en una habitación vecina, descansaban su esposa y dos hijas.

A estas alturas se presentó "Michinani" Arias, visiblemente alcoholizado (lo comprobaría la posterior autopsia), solicitando hielo para las bebidas que estaba ingiriendo con un amigo. Minutos después, el hombre, previa discusión e insultos, intentó ingresar al lugar a beber por la fuerza, con la amenaza de que iba a prender fuego la vivienda.

Y se hizo presente la tragedia. Ruiz para impedir el ingreso, tomó una carabina calibre 22 y le disparó el cargador completo: 10 tiros. Arias cayó muerto en el acto, de tres o cinco balazos de frente o por la espalda, cuestión que se discutió en la sala de audiencias, confrontando los resultados del médico forense Ángel Jodar y los peritos de la defensa, la médica María de Cacciaguerra y el especialista en balística Hugo Fernández.

La abogada Claudia Bendicente, defensora de Ruiz, desplegó una hábil estrategia. Planteó que los balazos que terminaron con la vida de Arias fueron solo tres, y de frente. También se aferró a las encuestas ambientales de ambos hombres, como así a la fuerza física, al parecer incontenible, del muerto. La carta de triunfo de Bendicente fueron las características de la casa. El lugar tiene un solo ingreso por el frente y carece de seguridad, sin posibilidad de otra vía de escape, por lo que esgrimió la legítima defensa que se impuso en el juicio.