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Mataban a pacientes con enfermedades terminales

Serían entre 50 y 200 las víctimas. "Lo hacían por piedad", dijo la abogada de uno de los tres enfermeros procesados. Investigan posible tráfico de órganos.

19 de marzo de 2012 a las 12:01 a. m.
Agencias AP, EFE y Télam
Mataban a pacientes con enfermedades terminales
Escenario. En la Asociación Española Primera de Socorros Mutuos de Montevideo habrían sido cometidos varios de los asesinatos (AP).

Montevideo. Dos enfermeros fueron procesados ayer por homicidio especialmente agravado y una enfermera por encubrimiento en un caso que involucra decenas de presuntas muertes intencionales de pacientes en un centro de salud público y otro privado, según se informó en medios judiciales.

Aunque se especula que pueden haber sido entre 50 y 200 las víctimas de estos enfermeros, a quienes muchos se refieren como “asesinos seriales”, la abogada defensora de uno de los acusados, Inés Massioti, dijo: “Estamos hablando de varias muertes”, explicó, pero se negó a mencionar el número exacto de víctimas “por que todavía se puede seguir indagando”.

Al salir de la audiencia judicial, Massioti confirmó que el juez Orlando Vomero determinó los procesamientos con prisión después de evaluar las pruebas y los testimonios.

No está permitido por ahora dar otros datos sobre las personas acusadas porque carecen de antecedentes penales hasta el momento.

Según la abogada, su cliente, que trabaja en un sanatorio privado, adujo haber actuado “por piedad”. “Después de 20 años de trabajar en cuidados intensivos, con estrés y en contacto con la muerte, no pudo soportarlo más”, agregó Massioti.

El diario La República informó que uno de los enfermos investigados tiene 46 años de edad, y que habría declarado que había "perdido la cuenta" de la cantidad de pacientes a los que les quitó la vida. El otro enfermero, de 39 años, confesó unos 50 crímenes del mismo tipo, según el diario. Ambos trabajadores se relacionaban escasamente entre sí.

Personas cercanas a las investigaciones también señalaron que los acusados adujeron “razones humanitarias” para terminar con la vida de los pacientes. No obstante, fuentes judiciales señalaron que “las víctimas, en su mayoría, no eran pacientes terminales y sus fallecimientos fueron inesperados”. Los presuntos asesinatos habrían ocurrido en la unidad cardiológica del Hospital Maciel, institución que depende del Estado, y en el CTI neuroquirúrgico de la Asociación Española Primera de Socorros Mutuos.

El Ministerio de Salud Pública entregó ayer un comunicado de prensa en el que informó que sus autoridades “están colaborando con la investigación policial y judicial que se está llevando adelante y se mantienen atentas a sus resultado”.

Expresó también la preocupación del propio ministerio en torno al caso e informó que se investigan los “servicios afectados para recabar más datos”.

¿Con veneno de Brasil?. Los investigadores aún esperan los informes toxicólogos para determinar las causas de muerte, ya que ambos utilizaron algún tipo de fármaco para provocar la muerte de los pacientes. No obstante, el inspector José Luis Roldán, director de relaciones públicas de la jefatura de policía, dijo que "las primeras investigaciones parecen determinar que los presuntos implicados traían algún medicamento no autorizado de Brasil, vaya uno a saber qué veneno", dijo.

“Las denuncias comenzaron a llegar hace un tiempo por parte de familiares y se comenzaron las investigaciones”, dijo Roldán al confirmar las informaciones divulgadas por los medios y destacó que hay reuniones con las autoridades de Salud Pública y los investigadores e interviene la Justicia contra el crimen organizado.

El juez Vomero había dicho al diario El Observador, antes de la audiencia, que funcionarios de los dos centros de salud fueron detenidos luego de varios días de investigación y tras una denuncia de sus compañeros de trabajo, que alertaron por la muerte "repentina" de pacientes que estaban internados.

El diario El País informó, citando fuentes judiciales, que los indagados llegaron a hablar de 50 muertes, aunque los investigadores policiales conjeturan que el total de casos sería muy superior y podría llegar a 200.

Uno de los rasgos originales del caso es que los asesinos actuaban en forma independiente y apenas se conocían.

Durante los interrogatorios, los enfermeros reconocieron que sospechaban uno del otro, aunque nunca supieron cuándo y cómo cada uno mataba a su víctima de turno.

“Por lo que se sabe de este tipo de casos en el mundo, es muy raro que aparezca un asesino en serie de esta clase y mucho más que aparezcan dos en el mismo lugar y actuando casi al unísono, pero sin conexión entre sí”, comentó uno de los investigadores del caso.