Más condenas por fraudes con propiedades
Fueron sentenciados cinco imputados. Hasta ahora recibieron penas 43 de los 44 acusados en estas causas.
La Cámara 10ª del Crimen de la ciudad de Córdoba condenó ayer a los cinco imputados del 10° juicio del Registro de la Propiedad, con lo cual elevó a 43 el número de condenas, sobre un total de 44 imputados juzgados en la megacausa de fraudes con inmuebles urbanos y rurales.En esta ocasión el Tribunal fue presidido Oscar Iglesias y se impusieron penas diversas.
Tres años y seis de meses de prisión para Raúl Adolfo Beuck, a quien se le unificó esta condena con una anterior por causa similar, en la pena única de siete años de prisión; Gustavo Adolfo Urrets Zavalía, en tanto, recibió tres años y tres meses de prisión, y unificación en seis años y seis meses de prisión; Julio César Luna, ex juez de paz de Lucio V. Mansilla, fue condenado a tres años y tres meses de prisión, y aunque tiene condena anterior (no se le unificó porque tiene pendiente un recurso de apelación). Por su parte, los ingenieros Marcelo Segundo Ordóñez, civil, y Tomás Echenique Deheza, agrónomo, fueron condenados a dos años y nueve meses de prisión, en suspenso.
La actividad delictiva que se les atribuyó se refiere a las maniobras relacionadas con un campo del departamento Tulumba, al norte de la provincia, de poco más de 10 mil hectáreas, cuya valor superaría el millón y medio de dólares.
Esos hechos ocurrieron entre fines de 2003 y el año 2004, período en que los acusados habrían realizado operaciones irregulares para hacer aparecer a Beuck como titular de derechos posesorios por más de 20 años, sobre el campo conocido como “El Totoralejo” o “La Porteña”.
La maniobra habría contado con datos proporcionados por el entonces juez de paz de Lucio V. Mansilla, quien habría informado la existencia de campos supuestamente abandonados por sus dueños.
Además, Luna habría llevado a personas humildes de la zona ante un escribano, para que declararan como testigos de que Beuck tenía la “posesión” de esos campos desde hacía muchos años.
Con las escrituras labradas por el escribano, donde Beuck figuraba como el titular de la posesión, éste vendió sus derechos posesorios a los ingenieros Ordóñez y Echenique Deheza, quienes de tal modo quedaban habilitados para iniciar los trámites de un juicio de usucapión, que les permitiera acceder a la titularidad dominial.
Sin embargo, la oportuna intervención de los propietarios del campo frustró la maniobra y permitió iniciar una investigación que ahora concluyó con la condena de los imputados.

