Madrugada de pesadilla en Yofre Sur
Delincuentes sorprendieron a una pareja de regreso a su casa.
"Si no se metía el policía del frente, nos mataban a todos", resumió ayer a la tarde, aún asustada, Nancy, la mujer que durante la madrugada padeció el terror de tres asaltantes metidos en su casa de barrio Yofre Sur, en la ciudad de Córdoba.
Cuando el atraco aún no se había resuelto, la intervención del vecino generó un tiroteo que terminó con el dueño de casa herido en una pierna con una bala de grueso calibre. Internado en el Hospital de Urgencias, el hombre de 46 años se encontraba anoche fuera de peligro, pero con lesiones preocupantes.
Más tarde, la escena al ingresar a la casa era conmovedora. El piso lleno de sangre y los jeans de la víctima, teñidos de rojo, eran algunas huellas de la agitación que se vivió cerca de la 1.30. El matrimonio llegó en su camioneta 4x4 Honda CR-V y antes de que Adrián Meubry pudiera cerrar el portón fue sorprendido por tres hombres provistos con armas. Con uno de ellos forcejeó hasta que recibió de otro un fuerte culatazo en un ojo.
La escena salvaje comenzó cuando el hombre y su mujer fueron conducidos al estar de la vivienda, ubicada en Héroes de Vilcapugio al 1400. Allí ella recibió fuertes golpes, en procura del "dinero". La violencia del trato con ambos se completó con la amenaza a la hija menor, a quien le apoyaron una pistola en la cabeza.
Mientras el dinero pretendido no aparecía, los nervios de uno de los hombres (todos mayores y de menos de 30 años) se tornaron peligrosos. A la mujer la llevaban de los pelos y le aplicaban trompadas en el rostro para conseguir el botín. El hombre, con un ojo sangrando, recibía los peores tratos.
Finalmente, los intrusos sólo se llevaron 2.200 pesos que Meubry tenía encima, pero se quedaron con las ganas de encontrar lo que no había en la casa.
Fuga y descontrol. Mientras todo esto sucedía, el portón del garaje había quedado abierto porque los ladrones buscaban un control remoto que no existe, ya que esa abertura se cierra manualmente. Desde el interior de la casa se escuchaban los gritos de la mujer, desesperada por las amenazas a su hija y los golpes que recibía ella y su marido. "!!!Callate que te vamos a matar!!!", recibía por respuesta.
Esto permitió que, en la casa del frente, el cabo Alberto Vivas se diera cuenta de que algo extraño estaba sucediendo. Afuera, en la vereda había un cuarto delincuente que actuaba de campana.
El cabo Vivas recibió de su esposa el chaleco antibalas y salió con su arma reglamentaria al umbral de su puerta. Gritó: "!!!Alto, policía!!!", y efectuó un disparo al aire.
Pero recibió otros balazos desde la cochera de los Meubry. Así se produjo la huida desordenada de los delincuentes. En su impotencia por salvar su hogar, el dueño de casa trató de cerrar el portón, pero recibió un disparo que le traspasó el muslo izquierdo. El hombre caminó hasta la cocina y quedó tendido en el piso, donde pedía: "Llamen a alguien, llamen a alguien".
"Tenía sangre por todos lados, en la pierna y en el ojo por el culatazo que le dieron", relató su esposa. Media hora después, el herido era conducido al Hospital de Urgencias. "Tengo que agradecer al policía porque, si no fuera por él, lo habrían matado al Adrián", reflexionó su mujer.
Como evidencia, en el patio de la casa, junto al asador quedó un cargador de pistola 11.25, el arma que utiliza la Policía. Tenía cinco cartuchos y otro que se había escapado. Desde allí y por los techos fugó uno de los delincuentes cuando comenzaron las balas.
En la fachada había dos grandes huecos provocados por proyectiles, más otro en la casa del policía.
A juzgar por las armas que participaron del tiroteo, Meubry tuvo suerte porque el disparo (con orificio de salida) no le tomó una arteria que podría haber agravado las cosas.
Anoche, fuera de peligro, el paciente estaba en observación y los médicos se mostraban preocupados por la suerte del ojo herido. Presumiblemente tiene una fractura en la órbita ocular, lo que podría afectar la recuperación de la vista.
Como reflexión final, la camioneta importada que conduce la víctima no es nada común en ese barrio. Según la mujer damnificada, los delincuentes no entendían cómo la familia no tenía más dinero en la vivienda.

