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Los vecinos de Cerro Norte sienten que viven en el "Lejano Oeste"

Aseguran que los robos se repiten varias veces en cada casa. Se quejan de los diarios arrebatos y hechos de pillaje. Protestan por la inacción de la Policía.

06 de noviembre de 2010 a las 12:01 a. m.
Los vecinos de Cerro Norte sienten que viven en el "Lejano Oeste"

Asaltos domiciliarios, robos a casas sin ocupantes, puertas reventadas a patadas, arrebatos callejeros, boquetes en las paredes, pillaje en jardines, hurtos en patios traseros, estéreos sustraídos y una larga lista de modalidades delictivas nutren el diario penar de los vecinos de barrio Cerro Norte sin que la Policía les dé una respuesta. Este diario habló con un grupo de vecinos del sector aledaño a Molleyaco y pasaje Macachín, un reducto de apariencia sumamente tranquila. Pero ese aislamiento conspira a favor de los intrusos que operan con total impunidad. Según los propios damnificados, no hace mucho tiempo que el sector se ha convertido en "tierra de nadie" y los autores son perfectamente descriptos y conocidos por ellos. Pero no logran que desde la Policía les den una respuesta o hagan algo. "Lo único que nos dijeron es que ellos no vienen acá, que tienen orden de patrullar en Argüello, Villa Belgrano o Quisquisacate", comentó Gustavo, un damnificado, a quien le robaron siete veces en su casa.Su mujer, Cristina, señala que los uniformados les dijeron que el sector es "zona liberada" y que a los policías les exigen recorrer otros sectores del noroeste de la ciudad.La ola delictiva que no figura en los partes de prensa policiales comenzó hace más de un año, pero llegó a su pico desde un mes y medio atrás.Gustavo y Cristina comentaron que en septiembre de 2009, una noche los asaltó una banda de unos cinco hombres que llegaron en un Renault 21 e inmovilizaron a toda la familia. "Entraron tres con handies, que se comunicaban con los que estaban afuera. Todos estaban armados con (pistolas) 9 milímetros", comenta el hombre al que le dispararon cuando salió a seguir a los delincuentes. A pesar de todos los datos que aportaron del vehículo, incluida la patente, nunca hallaron a los responsables. "La Policía quedó en que los de Investigaciones nos iban a traer los álbumes de fotos para que reconozcamos a los ladrones, pero jamás aparecieron", asegura Gustavo. Una moto. Esta misma familia ya fue asaltada varias veces o sufrió robos sin ocupantes. La última vez fue el lunes pasado, cuando reventaron una puerta doble antigua de una patada. Entre el disparo de la alarma y la huida, alcanzaron a manotear una notebook , una cámara de fotos y un LCD de 32 pulgadas. "Lo más curioso es que vi cómo se iban en la moto, lo más tranquilos", dice la hija del matrimonio, quien corrió desde la casa de un vecino al escuchar el sonido de la alarma. La misma moto, con los mismos ocupantes, ha intervenido en numerosos hechos delictivos en las últimas semanas. La joven Liliana González dice que le arrebataron la cartera y le dejaron el brazo morado. A Georgina le dieron una trompada en la cara y también le sacaron su bolso. Estos mismos motochorros le robaron la moto a otro vecino."Les dimos mil veces los datos a la Policía, pero es como si nada", comenta una de las jóvenes, con impotencia. Y aporta: "Es una Honda Biz, roja y negra, y los dos que la manejan son dos flaquitos morochos, con gorras blancas". También dicen que siempre rumbean para el lado de Villa 9 de Julio y que son conocidos en el sector, pero eso parece que no ha servido para dar con ellos.Elvira comenta que a Federico le pusieron un revólver en la panza un viernes de agosto, a las 20, en Molleyaco y Macachín y le llevaron el celular y la billetera.También señalan que a Mauricio le rompieron el vidrio de la cocina con una pistola y le obligaron a abrir para concretar el asalto. También eran "dos pibes en una moto", aseguran. Inseguridad total. Según reporta el grupo de vecinos que se reunió para hablar con este diario, las alarmas de los autos suenan constantemente porque se roban los estéreos y otros elementos. Tan desprotegidos se sienten los vecinos, que viven encerrados y ni siquiera pueden dejar nada en sus patios. A tal nivel llega el acoso de los delincuentes que saltan las tapias y se llevan todo lo que pueden cargar: bicicletas, máquinas de cortar pasto, herramientas y todo lo que pueda dejarse dentro de la propiedad pero a cielo abierto.Víctor Cobo dice que tiene una lista de elementos denunciados por robo: amoladora, estéreo, anafe, cortadora de césped "y todo lo que deje en el patio". Una vecina le añade: "Hasta las plantas se llevan".La sensación de inseguridad aumenta cuando los vecinos comentan que los perros aparecen envenenados, con lo que el ingreso de los delincuentes se hace más imprevisto. En una casa entraron haciendo un boquete en una pared. Varios vecinos se quejan de la situación agobiante. Cobo recuerda que un jefe policial le recomendó una vez que denunció varios robos: "No se preocupe más, no se encierre más; cómprese un buen seguro y se terminó el problema".Una mujer cierra el diálogo: "Lo que más bronca me da es que te digan en la cara que no somos prioridad".