Los siete pecados capitales del caso
El 26 de noviembre del 2006, Nora Dalmasso de Macarrón (51) fue hallada semidesnuda y estrangulada en la cama de su hija. El caso encabeza la lista de crímenes sin resolver en la Provincia.
El 26 de noviembre del 2006, Nora Dalmasso de Macarrón (51) fue hallada semidesnuda y estrangulada en la cama de su hija. El caso encabeza la lista de crímenes sin resolver en la Provincia. En la investigación sobresalen siete errores graves que generaron descrédito en la Justicia y conspiran contra el esclarecimiento. 1. No se preservó la escena. Ingresaron más de 20 personas a la habitación, los forenses carecían de vestimenta e insumos adecuados. Debían comprarse sus guantes, no tenían tijera ni bisturí esterilizado para cortar el cinto de la bata, ni cinta para juntar pelos. A 10 años, vuelven a hacerse estudios para descartar que un vello junto al cadáver sea de un familiar o de un perito. El fiscal Di Santo tuvo que hacer un cotejo de ADN de 26 personas, incluido él mismo, para descartar contaminación. 2. Diferencias de laboratorio. Para Daniel Zabala, bioquímico policial que usó el método de fosfataba ácida prostática, había semen en la evidencia. Para el Ceprocor y Policía Judicial, el marcador específico seminal es el "antígeno prostático" y da negativo. Según informes pedidos por el fiscal Di Santo, el ADN de Marcelo Macarrón hallado puede corresponder a una relación de más de 96 horas. Para Miralles, ese rastro es contemporáneo a la muerte. 3. La inacción y el silencio. El tercer error son los "tiempos muertos" de la causa y todo lo que no se dijo ni se preguntó en un primer momento, cuando declaró el "círculo chico". Se esperó durante 17 meses el primer informe del FBI y el segundo demoró dos años más. Ahora, hace meses que se espera un informe de Uruguay. 4. Las imputaciones fallidas. Primero, se imputó a Rafael Magnasco, sólo porque había sido sindicado por rumores como amante de Nora. Luego se mantuvieron dos imputaciones paralelas por motivos diferentes. Cuatro años estuvo imputado el pintor Gastón Zárate y cinco el hijo, Facundo Macarrón. Si la investigación contra el viudo no prospera, hay riesgo de que prescriba la causa. 5. Aprietes, dádivas e injerencias. Aunque se los desestimó como delito, pueden calificarse como graves errores distintas circunstancias que involucraron a acciones policiales. Cómo fue acusado el "perejil" Gastón Zárate, cómo se manejó la investigación con el testigo Carlos Curiotti, el alojamiento de policías en el hotel Opera. Trascendieron investigaciones de Inteligencia. 6. Torpezas políticas. En el resonante caso, torpezas políticas ayudaron a deteriorar la credibilidad de la Justicia. Basta citar el insólito triunvirato de fiscales (cuando era sospechoso Magnasco, funcionario de tercera línea) que hizo abrir Tribunales casi a medianoche para que declare como testigo el secretario de Seguridad. Luego, el "perejilazo" provocó la caída del propio fiscal General. 7. La hoguera de las vanidades . Con condimentos de sexo, poder y muerte, el caso se convirtió en una puerta para husmear en lo ajeno, un espejo de "nuestro ADN". En una nota publicada el 21 de junio del 2007, admitíamos: "El caso desnudó nuestros genes de moral engañosa, de insana curiosidad sexual, revulsivos prejuicios y una inexplicada necesidad de castigar todo supuesto estatus, poder y placeres. Hay algo que tiene que ver con nosotros que no se solucionará por más que metan preso de por vida al asesino".

