Los "caranchos" sobrevuelan el Urgencias
En el mayor hospital de atención de politraumatizados de la provincia de Córdoba abundan los abogados que estafan a las víctimas de accidentes de tránsito.
La angustia no la dejaba pensar. Un llamado tras otro, siempre un estudio de abogado diferente del otro lado de la línea. Cuando se puso a repasar, cayó en la cuenta de que habían sido nueve llamadas en sólo 48 horas. En todas, la voz sin rostro le ofrecía ayudarla con los medicamentos e iniciar "juntos" una demanda contra el conductor que atropelló a su hijo adolescente que iba en moto. "Hay que actuar rápido, que el que lo chocó se va a insolentar", apuró uno. "Si en 48 horas no presenta una demanda, chau, después ya no puede", mintió otro.
La mujer fue precavida y antes de decidir le preguntó al médico que atendía a su hijo en el Hospital de Urgencias, el principal centro de traumatizados de la provincia. Recién entonces se enteró que los "caranchos" del cine, en Córdoba se llaman "correambulancias". Se trata de poderosas organizaciones motorizadas por bufetes de abogados que han elaborado una compleja ingeniería para lucrar con el dolor y la angustia ajena.
A través de diferentes "dateros", los estudios consiguen los datos básicos de algún lesionado en un choque de tránsito. Luego, llaman por teléfono o bien un emisario se infiltra en la sala de espera del hospital para acercarse a un familiar directo y entregar una tarjeta de contacto (también habría igual metodología en el Hospital de Niños). Por lo general, estos "caranchos" engañan diciendo que si no demandan en 48 ó 72 horas después no lo podrán hacer más.
Sobre este punto, los médicos y abogados de buena ley resaltan que esto ocurre porque hay una parte de la sociedad que está desinformada. Para iniciar una demanda legal por un accidente de tránsito hay dos años de plazo.
El objetivo, justamente, es que los damnificados puedan asesorarse en materia judicial sin estar en estado de angustia o shock , cuando pueden caer en manos de inescrupulosos .
Inclusive, algunos "correambulancias" hasta llevan un papel al nosocomio para que el familiar firme allí mismo un poder. Con esa firma, aunque no lo sepa, el familiar está cediendo al abogado un porcentaje mucho más importante de lo que le correspondería en caso de prosperar la demanda.
¿Quiénes son los "dateros"? Según confiaron algunos médicos, los "correambulancias" ofrecen entre 150 y 300 pesos por un "dato" a enfermeros, trabajadores de servicios de ambulancias, médicos y policías que intervienen en los accidentes en la vía pública. Sólo hace falta que manden por un mensaje de texto, nombre y algún teléfono de contacto de la víctima.
También los hay apostados en las salas de espera del Urgencias, escuchando lo que lamentan los familiares angustiados. En ese hospital han detectado a una mujer de unos 50 años, de cabellos colorados, a quien le prohibieron ingresar. Sin embargo, ella se para casi todos los días en el estacionamiento, sin que nadie pueda echarla.
Para los "correambulancias" lo importante es llegar cuanto antes a entrevistar a los familiares. Saben que si se demoran, otro "colega" les ganará de mano. Una vez que consiguen la firma deseada, los estudios de abogados activan la demanda contra alguna empresa aseguradora. A la familia de la víctima le dicen que con suerte ganarán entre cinco y 10 mil pesos, aunque la cifra puede ser más de 10 veces mayor.
En la mayoría de las demandas, en un arreglo "extrajudicial" el "correambulancia" y la aseguradora terminan firmando por un monto menor al que correspondería en caso de un juicio. De este dinero, la mayor parte queda en poder del abogado, sin que el damnificado se entere.
Esta estafa se podría paliar, en parte, si alguna vez se reglamentara esa vieja idea que propone que los damnificados sí o sí deben estar presentes en la entrega del dinero.
¿Saben las aseguradoras quiénes son los "correambulancias"? En el Hospital de Urgencias razonan que si de cada 10 casos de demandas por accidentes de tránsito, seis son presentados por el mismo bufete -y todos por internados en ese nosocomio- no es difícil darse cuenta que se está ante una práctica profesional desleal por parte del abogado.
Un mecanismo simple. En 1999, el Urgencias fue una mala noticia. Por orden del fiscal Gustavo Sandoval, el médico que se encargaba de los asuntos legales salió de allí con las manos hacia adelante, esposado. Se trataba de una investigación por el filtrado de historias clínicas que terminaban en poder de "correambulancias".
Tras el escándalo, comenzaron algunas acciones para mitigar el poder de maniobra de los "caranchos". Se decidió sistematizar el archivo de las historias clínicas certificadas, para que puedan ser consultadas por los abogados de parte y así desbaratar el comercio ilegal que se había montado alrededor de estas fichas.
En aquella época, los "correambulancias" estaban desbocados. Hubo casos en el que los abogados llegaban disfrazados con un delantal blanco o simulaban ser religiosos para pasar a la habitación del paciente y hacerle firmar directamente a él.
El director del hospital, Mario Salinas, señaló que se realizó un convenio con las compañías aseguradoras para tener una relación más directa y que éstas puedan acceder también a las historias clínicas del demandante y así evitar que sean engañadas con falsos diagnósticos.
El objetivo es que, como contraprestación, las aseguradoras reconozcan el gasto del hospital en la internación del paciente, ya que cuando arreglan con los "correambulancias" dejan afuera de la negociación al Urgencias, que se queda sin el recupero de los gastos. Por año, este centro pierde más de 1,6 millón de pesos por estos gastos que deberían cubrir las aseguradoras.
"Lo paradójico -interviene el subdirector Gustavo Álvarez Anderson- es que los \'correambulancias\' también estafan a estas empresas".
Los médicos recordaron que hace poco más de un año llegó un hombre con una fractura tras caer de un techo. Tiempo después, el paciente se presentó ante una empresa de seguros con un automovilista, mintiendo al decir que la quebradura había sido producto de un accidente de tránsito.
Desde la dirección también han propuesto diferentes mecanismos para advertir a la sociedad de estas estafas. A los pacientes y familiares que aguardan en la sala de espera del Urgencias, se les reparte un folleto con diferentes informaciones. Entre ellas, se lee: "El hospital tiene un departamento de medicina legal que puede asesorarlo. No tome decisiones apresuradas ni se deje presionar respecto a los aspectos jurídicos. No firme acuerdos sin consultar previamente".

