Lo dejaban libre y seguía violando
La Cámara 1º del Crimen condenó a un hombre por numerosos abusos sexuales y pidió que se analice la actuación del fiscal de Río Segundo. Antes de cometer esos delitos, el individuo había estado detenido por exhibiciones obscenas ante alumnas de una escuela.
La Cámara 1ª del Crimen pedirá a la Fiscalía General que analice la actuación del fiscal Luis Nazar por su investigación previa al juicio de un violador, que fue liberado sucesivas veces por este funcionario y que siguió cometiendo abusos sexuales.
Así se desprende del reciente fallo que condenó a 20 años de prisión a Claudio “Diente” Amaya (37), vecino de Río Segundo que comenzó con exhibiciones obscenas y culminó con tres violaciones con terribles vejaciones para las víctimas.
Nazar participó en la etapa penal preparatoria del juicio, celebrado a puertas cerradas el jueves pasado, con trámite abreviado y que concluyó con la durísima condena. Pero se desprende del corto debate que de las tres violaciones, las dos últimas se cometieron luego de que Nazar liberó a Amaya, para algunos de manera inexplicable. Si el violador hubiera permanecido en prisión tras el primer hecho, dos mujeres no estarían sufriendo hoy el trauma de haber sido violadas.
Luego de la condena acordada entre las partes –incluida una de las víctimas como querellante–, el fiscal Marcelo Novillo Corvalán solicitó la remisión a la Fiscalía General de estos antecedentes para analizar la actuación de Nazar.
Lo más llamativo es que la asesora letrada María Susana Frascaroli se quejó en su alegato por la suerte de su defendido (Amaya), porque “las medidas que se tomaron en la instrucción obraron en su contra”.
La defensora oficial explicó que no acostumbraba hacer estos planteos, pero dijo que “se ha cometido un desatino” porque si luego de la primera violación hubiera sido juzgado, “en lugar de enfrentar un pedido de pena de 20 años de prisión”, podría haber accedido a una condena menor y a un oportuno tratamiento psicológico.
De violador a serial. "Diente" Amaya es conocido en Río Segundo por sus andanzas, en especial por los abusos sexuales, además de delitos contra la propiedad. Ya en 2004 estuvo 10 meses preso por varios actos de exhibiciones obscenas: se aparecía a la salida de la escuela desnudo ante niñas de 11 y 12 años y se masturbaba. Recién cuando un padre se ocultó para sorprenderlo, fue atrapado in fraganti.
Esos hechos no lo mantuvieron más tiempo privado de su libertad y el 23 de mayo de 2007 cometió su primera violación. La chica lo reconoció y fue detenido por Nazar. La pericia psicológica hablaba de sus desviaciones y sostenía que era peligroso y proclive a los ataques sexuales. Luego de unos 10 meses, el mismo fiscal elevó la causa a juicio pero dejó libre a Amaya. La Cámara 8ª del Crimen devolvió las actuaciones y exigió completar algunas medidas. Nazar volvió a elevar a juicio, otra vez sin preso.
Más tarde, el 8 de septiembre de 2009, ocurrió la segunda violación, también en Río Segundo. Al igual que los otros dos hechos, Amaya esperaba a que sus víctimas bajaran del ómnibus y las arrastraba hasta el mismo descampado. Aquí también fue reconocido por la mujer. Se allanó su casa y se halló un calzoncillo con sangre, presuntamente de la víctima. Mientras el ADN esperaba su resultado, lo que llevó meses, Nazar volvió a liberarlo.
Y otra vez, el 5 de abril de 2010, “Diente” volvió a violar otra joven, en similares condiciones y siempre con alto grado de sadismo. También la víctima lo reconoció. Luego de este abuso llegó el ADN del segundo caso, con la confirmación del genotipo de Amaya. Recién después de semejantes evidencias, Amaya quedó detenido hasta el juicio.

