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Liberaron a dos descuartizadores

La autopsia reveló que la víctima murió infartada y que las heridas fueron posteriores. La Justicia cordobesa imputó a los sospechosos por daño.

04 de agosto de 2013 a las 11:02 a. m.
Redacción La Voz
Liberaron a dos descuartizadores

–Rosa, qué hago, este chico que estaba conmigo acá, está convulsionando. Se está babeando y se le blanquearon los ojos. –Pero Daniela, sacalo afuera y pedí ayuda.–No, no quiero problemas.Alrededor de las 21 del sábado 4 de mayo de 2013, Daniela, una travesti nacida en Bolivia cuyo verdadero nombre es Rubén Rojas Apaza (31), después de hablar con Carmen Rosa Carabajal Bautista, llamó a Antonio Salvador Díaz.–Antonio, hay un hombre en casa que está enfermo, le sale espuma por la boca.–Llamá a la Policía o a la ambulancia.Daniela repetía lo mismo varias veces y lloraba desconsoladamente. Tanto Rosa como Antonio se dieron cuenta de que estaba muy borracha y terminaron colgando el teléfono. Desenlace. El lunes a la noche, Díaz no podía creer lo que veía en el noticiero. Daniela y su amigo íntimo, el mozo Miguel Ángel Romero (56) estaban detenidos por el homicidio y descuartizamiento de Omar Demetrio González. El descubrimiento del estremecedor caso se produjo el domingo en las primeras horas de la mañana cuando Daniela y Romero hicieron señas al taxista Mauricio Pilnik. La pareja discutió con el chofer porque se negó a que cargaran en el auto una bolsa negra que parecía "muy pesada". Pilnik advirtió que la habían retirado del interior de un quiosco ubicado en Paraná 54 y pensó que habían perpetrado un robo. Por eso, al girar en la esquina interceptó a dos policías y les transmitió sus sospechas. El cabo Francisco Sebastián Andrada y su compañero Luis Fernando Ramírez casi se descomponen al revisar la bolsa del supuesto "botín" y encontrarse con las piernas y la cabeza de un hombre.Lo uniformados ingresaron a la habitación ubicada en la parte posterior del quiosco y se dieron con un cuadro espantoso. La habitación estaba ensangrentada. No tenían dudas de que Daniela y Romero estaban borrachos y que habían descuartizado a un hombre utilizando un cuchillo de carnicero y una tijera.Horas después, los investigadores de Homicidios secuestraron otra bolsa con el resto del cuerpo mutilado, frente al número 69 de la avenida Álvarez de Arenales. El fiscal José Mana imputó a los detenidos por el delito de homicidio y dispuso su inmediato traslado a Bouwer.Con el correr de los días, el fiscal indagó a la travesti y a su amigo. "Yo no hice nada", declaró Daniela. "No tengo nada que ver con la muerte", aseguró Romero, quien trabajaba como mozo en el Bar Yoli, en San Jerónimo y Obispo Salguero. Ampliación de autopsia. Ni el fiscal Mana ni los investigadores de Homicidios se imaginaban la derivación que tendría el caso. La autopsia indicaba que el deceso de González se había producido por un paro cardiorrespiratorio. Este primer informe despertó las dudas del fiscal y por eso solicitó una ampliación de la autopsia a los forenses. Mientras aguardaba esos resultados, Mana ya había tomado declaración a las personas con las que se había comunicado Daniela la noche del supuesto crimen. Tanto Rosa Carabajal como Antonio Díaz habían coincidido en que de sus conversaciones no se desprendía situación de violencia alguna, sino más bien de "angustia de Daniela", por el problema del "muchacho" que se encontraba con ella.También resultó relevante la declaración de un hermano de la víctima, quien recordó que un mes atrás, "un hombre con voz afeminada y acento posiblemente peruano, lo llamó para avisarle que Omar Demetrio estaba totalmente borracho y tirado sobre la vereda de calle Paraná, frente al quiosco.Así se supo que el muerto era alcohólico y que en esa oportunidad, Daniela le transmitió al hermano que "Omar necesita contención y comprensión". Horas antes de iniciarse la feria judicial, José Mana recibió en su despacho el dictamen revelador: González había muerto por un problema coronario y las mutilaciones, cortes y puntazos que presentaba fueron post mortem . El viernes a las 12.50, Romero ingresó esposado a la fiscalía. Allí fue notificado que recuperaría la libertad de inmediato al haberse dictado "falta de mérito" por el crimen. El mozo y Daniela quedaron acusados por "omisión de prestar auxilio" y "daño", pero fueron excarcelados al estimarse que en caso de recaer condena la misma sería de ejecución condicional. La imputación de daño es por el descuartizamiento, ya que para nuestra legislación, una vez que la persona muere es considerada una cosa.