Leña al fuego
Los linchamientos son un crimen, sin lugar a dudas. Delito grave cuando termina con el linchado internado. Homicidio cuando este muere.
Los linchamientos son un crimen, sin lugar a dudas. Delito grave cuando termina con el linchado internado. Homicidio cuando este muere. En ningún caso se justifica una reacción de extrema violencia por parte de quien es víctima o testigo de un delito. Nada habilita al ciudadano común a recurrir a la mal llamada "justicia por mano propia".Tras dejar bien claros estos conceptos, y para contribuir a evitar y detener esta sucesión de ataques en distintas ciudades del país, convendría tener en cuenta algunos condimentos. En los recientes linchamientos, encontramos dos tipos de actores cuya conducta conviene analizar.Por un lado, los linchados, delincuentes que actúan cada vez con más violencia, con mucha torpeza, por lo general alcoholizados o drogados, lo que les impide medir las consecuencias de lo que hacen y cómo lo hacen. Así, no sólo son capaces de matar o herir de gravedad, sino que también quedan a merced de ser atrapados fácilmente, al actuar a plena luz del día y frente a multitudes.Por otro lado, los linchadores, en su gran mayoría ciudadanos que cumplen con sus obligaciones y que, a esta altura de las cosas, están hartos de tanta presión, de trabajar cada vez más horas diarias para obtener menos beneficios, ya que la inflación y la creciente carga impositiva diezman sus ingresos y los cargan de deudas y postergaciones.Además, soportan a diario servicios pésimos, esperas, embotellamientos y protestas de terceros que van contra su tiempo y sus derechos.Por eso, para evitar reacciones espontáneas tan negativas como los linchamientos y, por ende, también los delitos que los provocan, no alcanza con discursos, condenas verbales y acusaciones. Hay que actuar sobre los elementos que irritan.Pero será en vano todo esfuerzo que hagamos para evitar nuevos episodios si la Justicia o sus representantes no actúan en consecuencia. ¿Ejemplo? El ladrón que el actor Gerardo Romano logró salvar de un linchamiento en el porteño barrio de Palermo quedó libre a menos de 12 horas del episodio. Lo decidió en minutos el juez Facundo Cubas, titular del Juzgado Nacional en lo Criminal de Instrucción N° 49 de la Capital Federal.Aunque la justificación procesal del magistrado sea la correcta, su premura para resolver el caso, en medio de la polémica, no hizo otra cosa que echar leña al fuego.

